TC/RM LI‐RADS 2018: implicación clínica y recomendaciones para su manejo.

Artículo original:  Kamath A, Roudenko A, Hecht E, Sirlin C, Chernyak V, Fowler K, et al. CT/MR LI-RADS 2018: clinical implications and management recommendations. Abdominal radiology. 2019;(44):1-17.

DOI: https://doi.org/10.1007/s00261-018-1868-6

Sociedad: Society of Abdominal Radiology. @SocAbdRadiology

Palabras clave: HCC, LI-RADS, imaging, standardized reporting.

Abreviaturas: CHC (Carcinoma hepatocelular), LI-RADS (Liver Imaging Reporting and Data System), TC (Tomografía Computarizada), RM (Resonancia magnética), OPTN (Organ Procurement and Transplantation Network).

Línea editorial del número: Abdominal Radiology se trata de una revista de alto impacto que publica desde 1976.

En este último número se profundiza en el uso de la RM para el diagnóstico radiológico de diferentes patologías. Se tocan diversos temas sobre técnicas innovadoras para los más avanzados. No obstante, presenta artículos muy interesantes para cualquier nivel y entre ellos he elegido esta revisión sobre el LI-RADS y sus implicaciones en la práctica clínica.

Motivos para la selección:

Este artículo pertenece a un programa de la Sociedad de Radiología abdominal sobre Educación Médica Continuada (CME) que se ha seleccionado para este mes en la clínica Mayo. Su objetivo es similar a las revistas académicas en el que se realizan programas “online”, publicaciones escritas y eventos, para después revisarlos y deliberar sobre ello.

Por ello elegí este artículo, ya que es un revisión sobre una patología muy frecuente y cuyo cribado se ha ido desarrollando a lo largo de las últimas décadas por lo que es imprescindible para cualquier radiólogo estar actualizado en este tema.

Resumen:

El LI-RADS es un sistema para el diagnóstico de carcinoma hepatocelular en pacientes de alto riesgo. Se desarrolló para dar una alta sensibilidad y especificidad al diagnóstico por imagen de este tipo de tumores, unificar las pautas de seguimiento y estandarizar la realización de informes.

Consta de diferentes algoritmos para el diagnóstico por TC/RM y ecografía con contraste, un sistema de seguimiento por ecografía y la valoración de respuesta al tratamiento con TC/RM.

En este artículo se hace una revisión de la versión del LI-RADS 2018  en el que se analiza de manera amplia el diagnóstico por imagen del CHC. Sin embargo, en el texto se trata poco el cribado por ecografía en pacientes con factores de riesgo o el uso de ecografía con contraste como método alternativo para el diagnóstico de hepatocarcinoma.

Las recomendaciones para entrar en la vigilancia de aparición de lesiones hepáticas depende de los factores de riesgo para el desarrollo de CHC. Son diversas las causas que se recogen para recomendar seguimiento pero en general una vez establecida la cirrosis ya sea por virus hepatotropo, por esteatohepatitis no alcohólica o de causa alcohólica, se recomienda seguimiento con ecografía cada 6 meses.

En caso de encontrar una lesión dudosa por ecografía se pasa a una fase de estudio en el que se puede realizar una TC o RM. En general se recomienda adquirir una fase arterial tardía, una fase venosa portal y fase portal tardía con 2-5 minutos de retraso. Según los hallazgos observados podemos categorizar el estudio en:

  • Estudio negativo: cuando no se objetiva ninguna lesión. Si se sospecha un falso negativo se puede usar otra técnica como RM con Gadoxetato disódico o ecografía con contraste.
  • LIRADS-No categorizable: no se puede categorizar, en caso de que no se complete el estudio o sea difícil de interpretar los hallazgos. Aquí se puede usar otra técnica o repetir el estudio en 3 meses.o
  • LIRADS-1: cuando los hallazgos son completamente benignos, como quistes hepáticos, hemangiomas, shunts arterioportales, etc. En estos casos se vuelve a la vigilancia cada 6 meses.
  • LIRADS-2: hallazgos probablemente benignos pero que no se puede asegurar 100%. La recomendación es volver al cribado y si hubiera algún cambio realizar otra técnica diagnóstica.
  • LIRADS-3: probabilidad intermedia de malignidad. Estos casos se sugiere que sean evaluados por un comité multidisciplinar para decidir si se realiza seguimiento o biopsia.
  • LIRADS-4: riesgo de malignidad altamente probable. En estos casos se llevan a un comité multidisciplinar para decidir si se hace biopsia diagnóstica previo a tratamiento.
  • LIRADS-5: 100% probabilidad de malignidad. Aquí es donde ha habido más cambios ya que se han intentado unificar las guías LI-RADS y OPTN. Se define LR-5 cuando la lesión presenta, en fase arterial, un realce corto pero intenso respecto al resto del hígado y su tamaño está entre 10-20 mm con lavado rápido que no se inicia en la periferia o presenta un crecimiento por encima del umbral que viene definido por un crecimiento mayor o igual al 50% de su tamaño previo. O en el supuesto de que su tamaño sea mayor de 20 mm sólo requiere una característica adicional (lavado rápido no periférico, crecimiento por encima del umbral o realce de la cápsula).
  • LIRADS-M: se tratan de lesiones de alta sospecha de malignidad pero no para CHC como en caso de colangiocarcinomas intrahepáticos.
  • LIRADS-TIV: cuando se objetiva tejido tumoral el porta o en venas suprahepáticas.

Valoración personal

Consiste en un artículo interesante en el manejo del carcinoma hepatocelular. La descripción de las diferentes categorías del LI-RADS con ejemplos e imágenes ayudan a la compresión del mismo. Además el artículo añade un enlace para poder acceder a ejemplos de informes estructurados de la American College of Radiology.

Creo que es un artículo interesante en que se desglosa de manera estructurada los nuevos cambios realizados en la revisión LI-RADS 2018. Sin embargo, para comprender mejor el artículo es recomendable haber leído los conceptos de dicha revisión. Dentro de los puntos fuertes, los ejemplos y las imágenes que aporta sobre todo del diagnóstico mediante RM son los más destacables. Y dentro de los puntos débiles, el hecho de que no se trate el uso de la ecografía y que sólo se centre en las guías americanas ya que toca de manera muy superficial el manejo de esta patología en otros países con diferentes recursos o prevalencia de la enfermedad. No obstante doy una valoración bastante positiva al artículo y creo que recoge de forma pormenorizada los puntos fuertes a revisar en la clasificación LI-RADS del 2018. A la espera de la próxima revisión que está prevista en 2021.

Laura Ortiz Evan 

Hospital San Pedro de Alcántara, Cáceres.  R1

laura.ortizevan@gmail.com
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Publicado en Abdominal Radiology, Revistas

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