Artículo original: Gurevich A, Stecher P, Abt PL, Hoteit MA, Nadolski GJ, Rabinowitz D, Itkin M. Persistent lymphatic ascites after liver transplantation: identification of the underlying mechanism of ascites permits successful percutaneous treatment. Cardiovasc Intervent Radiol. 2026;49:596–603.
DOI: https://doi.org/10.1007/s00270-025-04332-z
Sociedad: Cardiovascular and Interventional Radiological Society of Europe (CIRSE)
Abreviaturas y acrónimos utilizados: CA (ascitis quilosa), HL (linforrea hepática), RM (resonancia magnética), CIRSE (Cardiovascular and Interventional Radiological Society of Europe), CBCT (tomografía computarizada de haz cónico).
Línea editorial: CardioVascular and Interventional Radiology (CVIR) es la revista oficial de la CIRSE, centrada en investigación y avances clínicos en radiología intervencionista. El volumen 49 incluye diversos trabajos sobre técnicas mínimamente invasivas y aplicación de nuevas tecnologías en intervencionismo; entre los artículos de acceso abierto destacan estudios sobre extracción ósea automática en CBCT del tronco para mejorar la visualización vascular y sobre la experiencia inicial con quimioembolización transarterial en melanoma metastásico hepático tras inmunoterapia.
Motivos para la selección:
He seleccionado este artículo porque aborda una complicación poco frecuente del trasplante hepático y muestra cómo las técnicas de imagen y la radiología intervencionista pueden identificar su causa y tratarla de forma mínimamente invasiva. Además, ilustra bien el papel creciente del intervencionismo en el manejo de complicaciones post quirúrgicas complejas.
Resumen:
La ascitis linfática persistente es una complicación poco frecuente tras el trasplante hepático, con una incidencia estimada de entre el 1–4 % en adultos y algo mayor en población pediátrica. Puede manifestarse como ascitis quilosa (CA) o como linforrea hepática (HL), y suele aparecer como consecuencia de alteraciones del drenaje linfático durante la cirugía. En la mayoría de los casos se intenta inicialmente tratamiento conservador, incluyendo medidas dietéticas, drenaje o tratamiento farmacológico; sin embargo, cuando estas medidas fracasan, pueden considerarse técnicas intervencionistas guiadas por imagen.
El objetivo del estudio fue evaluar si la identificación del mecanismo fisiopatológico responsable de la ascitis mediante técnicas de imagen linfática permite aplicar tratamientos percutáneos dirigidos y eficaces. Para ello, los autores revisaron una base de datos prospectiva e identificaron ocho pacientes con ascitis linfática persistente tras trasplante hepático que requirieron tratamiento intervencionista.
Cuatro pacientes adultos presentaban CA tras trasplante hepático ortotópico, mientras que cuatro pacientes pediátricos desarrollaron HL tras trasplante hepático parcial. El diagnóstico se estableció mediante el análisis del líquido ascítico y estudios de imagen linfática, incluyendo linfangiografía y, en algunos casos, resonancia magnética (RM) linfática, con el objetivo de localizar el origen de la fuga o la alteración del drenaje linfático.
En los pacientes con CA, la linfangiografía mostró con mayor frecuencia obstrucción del sistema linfático central, que condiciona congestión de vasos linfáticos mesentéricos. Estos vasos se trataron mediante embolización percutánea, utilizando principalmente n-butil-cianoacrilato o lipiodol. En uno de los pacientes se identificó además una estenosis de la anastomosis portal que fue tratada mediante angioplastia.
En los pacientes pediátricos con HL, la linfangiografía demostró extravasación directa de contraste desde vasos linfáticos hepáticos, permitiendo realizar una embolización selectiva de los vasos responsables. Tras el tratamiento intervencionista, todos los pacientes presentaron resolución completa de la ascitis, con una mediana aproximada de cuatro semanas en los casos de CA y de dos semanas en la linforrea hepática. No se registraron complicaciones mayores relacionadas con los procedimientos.
Los resultados del estudio sugieren que la identificación precisa del mecanismo subyacente de la ascitis linfática permite seleccionar un tratamiento intervencionista específico, con altas tasas de éxito clínico. Este enfoque resalta el papel de las técnicas de imagen linfática y de la radiología intervencionista en el manejo de complicaciones complejas tras el trasplante hepático.
Valoración personal:
Me parece un artículo interesante porque muestra un procedimiento no tan difundido de la radiología intervencionista en el tratamiento de complicaciones post-trasplante hepático. Además, aporta una visión práctica sobre una alternativa terapéutica mínimamente invasiva que puede evitar intervenciones quirúrgicas más agresivas, lo que resulta especialmente relevante en pacientes complejos. Asimismo, contribuye a ampliar el conocimiento sobre técnicas emergentes y su aplicabilidad clínica, destacando el papel cada vez más importante de la radiología intervencionista en el manejo de este tipo de complicaciones.
No obstante, el estudio presenta algunas limitaciones que conviene tener en cuenta, como el escaso número de participantes, lo que puede dificultar la generalización de los resultados. Aun así, considero que el trabajo tiene un valor relevante, ya que pone de manifiesto una opción terapéutica poco extendida pero prometedora, y abre la puerta a futuras investigaciones. En conjunto, refuerza la importancia de la radiología intervencionista como herramienta clave en el manejo de complicaciones complejas, y aporta una perspectiva útil tanto desde el punto de vista clínico como práctico.
Eliana Belen Chimiski
Hospital Clínico Universitario de Valencia – R2
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