Protocolos de imagen para uro-TC: resultado de una conferencia de consenso de la Sociedad francesa de imagen genitourinaria

Artículo original: Renard-Penna R, Rocher L, Roy C, André M, Bellin, MF et al.  Imaging protocol for CT urography: results of a consensus conference from the French Society of Genitourinary.  European radiology.2020; 30:1387-1396.

DOI: https://doi.org/10.1007/s00330-019-06582-1

Sociedad: French Society of Genitourinary Imaging

Palabras clave: Tomografía, Urografía, Guías, Hematuria.

Abreviaturas y acrónimos utilizados: Urografía por Tomografía Computarizada (uro-TC), contraste intravenoso (CIV), congreso europeo de Radiología (ECR).

Línea editorial del número:

European radiology publica un nuevo número en marzo con un total de 60 artículos, distribuidos por área de interés, destacando por número los artículos relacionados con el intervencionismo, el musculoesquelético y la mama. Dentro de la sección de imagen informática e inteligencia artificial, resulta interesante un artículo sobre el uso de modelos 3D a partir de imágenes de TC para mejor localización de las lesiones en la ecografía intraoperatoria y ayudar en la resección parcial hepática laparoscópica, cambiando el manejo en un 26%. También llama la atención un artículo sobre el rol de la mujer en la radiología, demostrando que hay menor representación femenina en puestos académicos y de liderazgo en radiología. Este estudio nació a partir de un programa del Congreso Europeo de Radiología (ECR) de 2019 titulado: “Women in Focus: Be Inspired”.

Motivos para la selección: 

Todo radiólogo debe aprender a protocolizar, entender para qué sirve cada fase que se realiza, que puede proporcionar y en qué contexto usarla. Dada la tendencia actual de mayor uso de TC que la urografía convencional y de utilizar la menor radiación posible, es importante utilizar protocolos que se adapten al escenario clínico del paciente. Por ello, que una guía creada bajo el consenso de expertos te indique si es posible utilización de bolus-split para utilizar menor radiación, en ciertos escenarios clínicos, resulta interesante de leer.

Resumen del artículo: 

La urografía por tomografía computarizada (uro-TC) permite visualizar todo el tracto urinario y sus patologías. Puede realizarse con la administración de CIV en un solo bolo, para realizar una adquisición de imágenes con fases puras: sin contraste, córticomedular, nefrogénica y excretora. También puede utilizarse la técnica de bolus–split, donde se realiza la administración de CIV en dos bolos, uniendo la fase excretora con la córticomedular o nefrogénica y ahorrar radiación.  Hasta el momento hay pocas guías y clínicas y no se ha alcanzado un consenso en:

  • La preparación del paciente
  • Optimización de la opacificación del tracto urinario
  • Número de fases necesarias según la indicación de la prueba.

El objetivo del estudio es llegar a un consenso para la preparación y protocolos de imagen de la uro-TC para los distintos tipos de indicaciones.

Para ello, un comité de 6 miembros de la Sociedad Francesa de Imagen Genitourinaria fue elegido para establecer declaraciones sobre el uso de la uro-TC y protocolos de la adquisición.

Uno de los miembros realizó una revisión bibliográfica de 2000 a 2018. Se establecieron 158 declaraciones y se contactó con 45 uroradiólogos expertos para participar en la conferencia de consenso, de los cuales 36 aceptaron. Se llevaron a cabo dos rondas de encuestas Delphi en las que se graduó cada declaración del 1 (en desacuerdo) al 9 (totalmente de acuerdo). En la primera se podían proponer cambios a las declaraciones y en la segunda votación se recordaba al experto que había anotado en la primera encuesta. Se estableció que había consenso si >70% estaban de acuerdo y <15% en desacuerdo con la declaración. Las declaraciones que no obtuvieron consenso se discutieron en una tercera vuelta, en una conferencia cara a cara con 18 expertos que representaban al resto. Se estableció que el consenso era débil si fue consensuado en la tercera vuelta o fuerte si fue con la segunda vuelta.

El 49% de las declaraciones llegaron a consenso tras la segunda vuelta y el 70% tras la tercera vuelta. Las declaraciones que más destacan son:

  • En cuanto a la preparación del paciente: Aconsejan uso sistemático de furosemida IV 20mg previo a la administración de CIV para mejorar la visualización de uréter medio y distal y conseguir una dilución del contraste adecuada. Sin embargo, desaconsejan el uso sistemático de la hidratación (menos efectivo y reproducible) y de compresión abdominal. No hubo consenso en cuanto a vaciar la vejiga previa a la realización de la prueba.
  • En cuanto a las fases: Se acordó necesidad de realizar TC sin CIV a dosis normal (no baja dosis) para adecuada valoración de la densidad. Se aconsejó realizar la fase excretora a tiempo fijo a 7 minutos tras la administración de CIV, sin necesidad de imágenes axiales que comprueben adecuado relleno del sistema excretor. También se aconsejó solo usar prono si no se había conseguido una adecuada opacificación del sistema excretor.
  • En cuanto a los protocolos de bolus–split, se llegó a un acuerdo de administración de 2/3 del CIV primero y el 1/3 restante para el segundo bolo; usando protocolos de bolus–split siempre y cuando fuese posible por menor radiación al paciente. Para ello remiten una tabla (tabla 3) con los distintos escenarios clínicos y las fases necesarias en el uro-TC, remarcando que la necesidad de reducción de la radiación es menos importante en pacientes con una patología severa o tumores malignos.

Además el artículo termina explicando los puntos fuertes (votación anónima y ausencia de  deserción entre las dos votaciones) y las limitaciones del estudio, entre ellos destaca:

  • El bajo nivel de evidencia que supone las revisiones por expertos
  • Ausencia de protocolos para pediatría
  • Variación de los protocolos según el estado del paciente (insuficiencia renal)
  • No considerar las TCs de energía dual para mayor reducción de dosis.

Valoración personal: 

Es un artículo de interés especialmente a la hora de programar una TC según el contexto clínico del paciente. Para ello la tabla 3 del estudio, en el que te recomienda o no el uso de cada fase (sin CIV, córticomedular, nefrogénica y excretora) según el contexto del paciente es de gran utilidad. El resto de tablas comentan las definiciones utilizadas en el consenso y las declaraciones detalladas con el nivel de consenso que se alcanzó. No se describen, sin embargo,  todas las declaraciones que se votaron en la tercera ronda para ser retiradas por ambigüedad. Aunque se encuentra un error de transcripción, el lenguaje utilizado es fácil de entender, así cómo la explicación del proceso realizado para llegar al consenso, en el apartado de material y métodos. Aparecen algunos ejemplos de imágenes, en total 3, muy convenientes para ver los usos de las fases, aunque en mi opinión se podría haber dado algún ejemplo más.

 

Maria del Carmen Cruz-Conde Rodriguez-Guerra

Hospital 12 de Octubre, R3.

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Publicado en European Radiology

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