Relación entre la duración de la infección por Coronavirus (COVID-19) y los hallazgos radiológicos en la TC torácica

Artículo original: Bernheim A, Mei X, Huang M, Yang Y, Fayad ZA, Zhang N, et al. Chest CT Findings in Coronavirus Disease-19 (COVID-19): Relationship to Duration of Infection. Radiology. 2020 Feb 20;200463. 

Doi: https://doi.org/10.1148/radiol.2020200463 

Sociedad: Radiological Society of North America (@RSNA)

Palabras clave: Coronavirus. COVID-19. Chest CT. Duration.

Abreviaturas: TC (tomografía computarizada), COVID-19 (enfermedad causada por Coronavirus 19), SARS (severe acute respiratory syndrome), MERS (Middle East Respiratory Syndrome), rRT-PCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa Inversa).

Línea editorial del número: 

El presente artículo es un trabajo en el cual participan múltiples radiólogos de la School of Medicine at Mount Sinai de Nueva York junto con diferentes profesionales de diferentes hospitales de China (JiangXi, Chengdu, Hangzhou, Zhuang y Zhuhai). El artículo fue publicado online en la revista Radiology el 20 de febrero de 2020.

Motivos para la selección:

Debido a la situación global actual con respecto al coronavirus 19 y la enfermedad que causa (COVID-19), existe un esfuerzo por parte de muchos especialistas: tanto médicos, como epidemiólogos, microbiólogos, biólogos… etc. en comprender mejor esta patología, su forma de presentación y su abordaje precoz. El papel del radiólogo en el COVID-19 ha cobrado muchísima importancia en China, dado que la TC ahí es una herramienta diagnóstica implantada. En el presente estudio, sus autores buscan relacionar los hallazgos radiológicos en el TC torácico de pacientes con COVID-19 en diferentes estadios evolutivos. Este artículo puede ser de ayuda en aquellos casos en los que se realiza TC torácico a pacientes con COVID-19 o sospecha de COVID-19 y, al correlacionarlo con el tiempo de evolución, permitirá definir mejor los hallazgos radiológicos que pueden encontrarse.

Resumen:

El artículo inicia con una descripción cronológica del brote de COVID-19, que comenzó en diciembre de 2019 en Wuhan. Una transmisión originariamente zoonótica dio lugar a una rápida transmisión entre humanos que, en pocos meses, alcanzó el nivel de pandemia. El cuadro de presentación clásico consiste en fiebre, tos, disnea, cefalea, astenia, mialgias… El artículo, en el momento de su transcripción establecía una mortalidad del 3%. 

El coronavirus 19 es el séptimo coronavirus con capacidad para infectar humanos, previamente destacaron en la historia los virus MERS y SARS. Todo tipo de profesionales han comenzado una carrera frenética para obtener información fiable de la infección por coronavirus 19. En el caso de los radiólogos, estudios en Wuhan describieron condensaciones bilaterales hasta en un 98% de las TCs de pacientes con COVID-19, típicamente de distribución subsegmentaria y lobar. Otros investigadores, habían descrito opacidades en vidrio deslustrado y condensaciones redondeadas. En la misma línea de investigación que la del presente estudio, un grupo postuló que la TC torácica era la mejor aproximación diagnóstica durante la fase temprana de la enfermedad (10 días desde el inicio de la sintomatología). Por lo tanto, la TC torácica es una pieza fundamental en la evaluación de los pacientes con COVID-19, y su diagnóstico precoz asegura un tratamiento rápido y una caracterización epidemiológica eficaz; lo cual es importante de cara a la perspectiva de salud pública y aislamiento precoz.

Material y métodos:

Se trata de un estudio retrospectivo. Analizaron los hallazgos de la TC torácica en 121 pacientes con COVID-19 de 4 hospitales de 4 provincias diferentes de China. Relacionaron los hallazgos radiológicos con el tiempo desde el inicio de los síntomas. El periodo de tiempo fue del 18 de enero de 2020 al 2 de febrero de 2020. El único criterio de exclusión fue la minoría de edad (<18 años). Todos los pacientes eran positivos en la rRT-PCR para COVID-19 obtenido desde muestras respiratorias de cualquier índole. Las imágenes de las TCs torácicas fueron evaluadas por dos radiólogos cardiotorácicos con aproximadamente 5 años de experiencia.

En la TC torácica se propusieron los siguientes ítems: 

  1. Opacidades en vidrio deslustrado
  2. Condensaciones / Consolidaciones
  3. Lateralidad de las opacidades o condensaciones
  4. Números de lóbulos afectados y tipo de afectación
  5. Grado de afectación de cada lóbulo (Severity Score: de 0 a 20) siendo:
    • Íntegro (0%), puntuando 0
    • Mínimo (1-25%), puntuando 1
    • Leve (26-50%), puntuando 2
    • Moderado (51-75%), puntuando 3
  6. Severo (76-100%), puntuando 4.
  7. Presencia de nódulos
  8. Presencia de derrame pleural
  9. Presencia de adenopatías (definidas como > 1 cm de diámetro en su eje corto)
  10. Anormalidades de vía aérea
  11. Distribución central de la enfermedad (no central, peribroncovascular o periférica)
  12. Enfermedad pulmonar subyacente. 

También se tomó nota de cualquier otra anomalía o patrón radiológico pulmonar.

Se excluyeron 27 pacientes del análisis porque se desconocía la fecha del inicio de los síntomas, quedando 94 pacientes para evaluar. El tiempo desde los síntomas hasta el primer TC torácico se clasificó como:

  • Fase temprana (2 días o menos): supuso un total de 36 pacientes.
  • Fase intermedia (entre 3 y 5 días): supuso un total de 33 pacientes.
  • Fase avanzada (entre 6 y 12 días): supuso un total de 25 pacientes.

Resultados:

La edad media fueron 45.3 años con una desviación estándar de 16 años. Eran 60 mujeres y 61 hombres. 

De los 94 pacientes con opacidades en vidrio deslustrado, condensaciones o ambos; 41 (34%) tenían únicamente vidrio deslustrado y sólo dos pacientes (2%) tenían condensaciones sin vidrio deslustrado. 18 pacientes (15%) tenían alteraciones en un solo lóbulo, 14 (12%) en dos lóbulos, en 11 (9%) la afectación fue trilobar, 18 (15%) tenía afectados 4 lóbulos y 33 (27%) tenían afectación de todos los lóbulos. En el caso del score de severidad, la media en los casos tempranos era de 1, en intermedios de 4 y en tardíos de 6.

El lóbulo superior derecho estaba afectado en el 44% de los casos, el lóbulo medio en el 41% y el lóbulo inferior derecho en el 65%. En el pulmón izquierdo, el lóbulo superior estaba afectado en el 48% de los casos y el inferior en el 63%. En el 60% de los casos, hubo afectación bilateral. El resto de ítems: adenopatías, nódulos, cavitaciones, estuvieron ausentes en todos los pacientes. Sólo un paciente tuvo derrame pleural izquierdo.

En cuanto el tiempo desde la sintomatología hasta la adquisición de imágenes por TC, la frecuencia del vidrio deslustrado fue menor en los casos en fase temprana comparado con la fase intermedia o tardía. 20 de los 36 pacientes de la fase temprana no tenían opacidades ni condensaciones. La enfermedad pulmonar bilateral fue observada en el 28% de los pacientes de la fase temprana, 76% de la fase intermedia y 88% de la fase tardía. En cuanto la distribución periférica, se dio en el 22% de los pacientes en fase temprana, el 64% de los pacientes en fase intermedia y el 72% en los pacientes en fase tardía. Otros patrones como el patrón en mosaico (empedrado o crazy-paving) sólo se encontró presente en el grupo de fase tardía hasta en un 20%.

Conclusión:

En el artículo destacan el 56% de los pacientes en fase sintomática temprana con TC torácico normal. Con ello concluyen que la TC torácica tiene limitada sensibilidad y valor predictivo negativo en la fase sintomática temprana, por lo que es poco fiable para apoyar el diagnóstico de COVID-19 en estos casos.

En cuanto a los hallazgos radiológicos, a mayor evolución temporal, se hacía más patente la afectación bilateral, la mayor afectación pulmonar, el patrón en vidrio deslustrado y las condensaciones, así como la distribución periférica de la enfermedad. Destacan también la ausencia de adenopatías, nódulos, derrame pleural y cavitaciones.

Enuncian las limitaciones del estudio, básicamente la incapacidad de etiquetar el inicio de los síntomas en algunos de los pacientes. También es posible que algunos de los pacientes incluidos en el estudio hubieran recibido terapias médicas que pudieran interferir con los patrones radiológicos. También pudo haber un sesgo de selección de aquellos pacientes que requirieron de TC por cualesquiera de sus características somáticas o incluso socioculturales (mayor acceso a TC). 

Concluyen que existe una relación entre los hallazgos radiológicos y el tiempo de inicio de síntomas, coincidiendo con otros estudios similares. Existe, por tanto, una predominancia de las opacidades en vidrio deslustrado en la enfermedad temprana, con un posterior desarrollo de patrón en empedrado que termina por coalescer en condensaciones en la fase más avanzada de la enfermedad.

Valoración personal:

Es un estudio con un número limitado de pacientes, pero con una hipótesis sólida. Parece existir una relación entre el tiempo desde inicio de síntomas y la gravedad de los hallazgos en el TC torácico, lo cual puede ser de ayuda a la hora de evaluar pacientes con sospecha de COVID-19. Deben realizarse más estudios en esta línea, con mayor número de pacientes y evitando sesgos de selección en la manera de lo posible para evitar conclusiones erróneas. Sin embargo, me parece un artículo interesante para enfocar la sospecha de COVID-19 y conocer los diferentes hallazgos según qué estadios evolutivos de la enfermedad nos encontremos.

Darío Herrán de la Gala

Hospital Universitario “Marqués de Valdecilla”, R1

herrandario@gmail.com

@Herran_Dario

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Publicado en Radiology, Revistas

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