Artículo original: Esmaeli B, Debnam JM. Orbital tumors: what the radiologist needs to know from the orbital surgeon’s perspective. Radiol Clin North Am. 2026;64(4):761-774.
DOI: doi:10.1016/j.rcl.2026.02.007.
Sociedad: @RadClinics
Palabras clave: orbital tumor, neuroradiology, surgical planning.
Abreviatura y acrónimos: CT (computed tomography), RMS (rhabdomyosarcoma), US (ultrasound).
Línea editorial del número: Radiologic Clinics of North America es una revista bimensual centrada en revisiones sobre distintas áreas de la radiología, centrándose cada mes en un tema monográfico. En su número de julio de 2026, la revista se centra en la imagen de la órbita.
Dentro de este número destacaría especialmente los artículos “Orbital Tumors: What the Radiologist Needs to Know from the Orbital Surgeon’s Perspective” y “Orbital Imaging Modalities and Recent Updates”. El primero integra la información que resulta relevante para la planificación quirúrgica y la toma de decisiones. El segundo revisa el papel de las distintas modalidades de imagen en la órbita, incluyendo TC, RM y técnicas avanzadas.
Motivos para la selección: se trata de un número monográfico de alto interés docente, centrado en una región anatómica compleja como es la órbita. La órbita representa un reto diagnóstico en neurorradiología por la estrecha relación entre el globo ocular con estructuras neurovasculares, musculares, óseas y de la base del cráneo.
Resumen:
Introducción
Para el abordaje de los tumores orbitarios es imprescindible la colaboración entre radiólogos y cirujanos. La cirugía suele ser necesaria para confirmar el diagnóstico o como tratamiento definitivo. Sin embargo, el abordaje quirúrgico suele depender del diagnóstico de sospecha, de la localización, el tamaño y la extensión de la lesión. Reconocer las características radiológicas típicas de cada lesión ayuda a planificar el manejo quirúrgico.
En el informe radiológico preoperatorio, el cirujano espera que el neurorradiólogo ayude a distinguir entre distintas lesiones como el linfoma de glándula lagrimal, el adenoma pleomorfo y el carcinoma de glándula lagrimal, ya que cambia la actitud quirúrgica a seguir (biopsia o resección).
La RM es el estudio de elección para evaluar las lesiones orbitarias. Una propuesta de protocolo de estudio incluiría T1 axial precontraste sin saturación grasa, T2 axial y coronal con saturación grasa, T1 poscontraste ortogonales con saturación grasa, así como una difusión axial. Se puede incluir adicionalmente una secuencia T2 de cuello saturación grasa para evaluar la glándula salival y el cuello en busca de adenopatías. Ante sospecha de metástasis intracraneales, pueden añadirse secuencias T1 poscontraste y FLAIR del cerebro. Para lesiones del nervio óptico, puede adquirirse una secuencia T2 con saturación grasa obtenida perpendicular al nervio. La TC puede ser necesaria en los casos que el componente óseo de una masa orbitaria requiere mejor evaluación. La angiografía por TC y la venografía por TC preoperatorias pueden utilizarse para evaluar la localización de tumores adyacentes a arterias y venas y para planificar la administración de quimioterapia intraarterial.
Características específicas que debemos informar
Desde la perspectiva del cirujano, los detalles específicos que sería importante incluir en un informe:
- General:
- Tamaño de la lesión.
- Compromiso del espacio intraconal o extraconal.
- Localización en los cuadrantes de la órbita (inferior, superior, nasal o temporal).
- Afectación de la musculatura extraocular (contacto, desplazamiento o invasión).
- Multifocalidad o bilateralidad.
- Afectación del nervio óptico.
- Contornos.
- Aspecto (homogéneo/heterogéneo, contenido líquido).
- Efecto masa sobre el globo ocular y presencia de proptosis o enoftalmos.
- Afectación ósea (remodelación o erosión).
- Diseminación al espacio masticador o senos paranasales
- Aporte vascular.
- Periorbitario:
- Compromiso de la glándula lagrimal y saco lagrimal.
- Datos de diseminación tumoral perineural.
- Adenopatías.
- Globo ocular: masa, calcificaciones, desprendimiento de retina, siembra tumoral, invasión coroidea, afectación de la cámara anterior y extensión extraescleral.
- Retrobulbar:
- Diseminación intracraneal.
- Contacto con la duramadre.
- Proximidad a la fisura orbitaria superior y seno cavernoso.
- Nervio óptico (describir cualquier hiperseñal T2, engrosamiento o atrofia).
- Ápex orbitario y fisura orbitaria superior.
- Musculatura extraocular.
- Glándula lagrimal:
- Segmento afecto (palpebral, profundo al párpado o profundo en la órbita).
- Distancia desde la fisura orbitaria superior.
- Extensión descendente por el conducto nasolagrimal.
- Hueso y senos adyacentes (remodelación, erosión o destrucción).
- Cerebro: metástasis parenquimatosas y leptomeníngeas, o tumores embrionarios de línea media en el retinoblastoma.
- Lesiones extraorbitarias que se extienden hacia la órbita.
Otras consideraciones
Existen algunas lesiones que requieren una colaboración estrecha entre el clínico y el radiólogo. Un ejemplo de ello es la variz orbitaria. Programar un TC de órbitas con maniobra de Valsalva, o el posicionamiento del paciente en posición declive, facilita el diagnóstico de esta lesión.
Los estudios de la órbita para evaluar la respuesta al tratamiento son un componente crítico del manejo de pacientes con tumores orbitarios. Por ejemplo, el linfoma orbitario, el tumor maligno primario más común de la órbita, se trata con radioterapia después de confirmar el diagnóstico mediante biopsia incisional. La RM de la órbita suele utilizarse para evaluar la respuesta al tratamiento. El RMS es el tumor maligno primario más común en la población pediátrica y se trata con quimioterapia y radioterapia. Aproximadamente un tercio de los pacientes con RMS orbitario presenta una lesión orbitaria residual tras completar el tratamiento.
También se emplea la imagen orbitaria para descartar recurrencia local/regional. Es importante establecer el aspecto postquirúrgico basal y describir cualquier enfermedad residual.
Conclusión
Los tumores orbitarios son diversos y relativamente poco frecuentes. Para la planificación preoperatoria, es necesaria la colaboración estrecha para garantizar un manejo adecuado del paciente. El conocimiento de las características de los tumores orbitarios, incluida su apariencia, extensión y compromiso de estructuras adyacentes, es fundamental para el radiólogo, para proporcionar a los cirujanos orbitarios la información necesaria para la planificación quirúrgica.
Valoración personal
Valoración personal
- Puntos fuertes
Se trata de un artículo muy práctico y útil para radiólogos generales que tengan que enfrentarse a patología orbitaria. Destaca por integrar la perspectiva del cirujano, permitiendo comprender qué información debemos aportar en nuestro informe diagnóstico. Especialmente útil resulta el checklist de hallazgos que deben incluirse en el informe, ya que facilita una valoración sistemática de las lesiones y ayuda a evitar la omisión de datos
- Puntos débiles
Como contrapunto, el artículo tiene un formato muy esquemático y prioriza los aspectos prácticos, sin entrar a hacer una revisión detallada de las diferentes patologías. Aunque esta síntesis constituye una de sus principales fortalezas, ya que facilita una lectura ágil y su aplicación en la práctica clínica, puede resultar insuficiente para lectores que busquen un análisis más detallado de las características radiológicas o su diagnóstico diferencial..
Sección y órgano-sistema: neurorradiología
Técnica radiológica: resonancia magnética
Tipo de artículo: revisión
Año de residencia recomendado: R3
Claudia Muñoz Fernández
R4 Hospital Infanta Elena (Huelva)
claudiamufer2@gmail.com
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