Lesiones del ápex petroso en Pediatría

Artículo original: Radhakrishnan R, Son H.J, Koch B.L. Petrous apex lesions in the pediatric population. Pediatr Radiol (2014) 44: 325-339.

http://dx.doi.org/10.1007/s00247-013-2836-5

Palabras clave: petrous apex, temporal bone,  CT,  MRI, children.

Abreviaturas y acrónimos utilizados: RM (Resonancia Magnética), TC (Tomografía Computarizada).

Línea editorial del número.

En el volumen de marzo del 2014, Pediatric Radiology presenta varios artículos donde la RM pediátrica es la protagonista, tanto en jóvenes adultos, niños, neonatos (a término y pretérmino) e incluso resonancia fetal. Para aquellos que les guste la cardiología, hay también tres artículos sobre esta especialidad, uno de ellos, dedicado al apasionante tema del trasplante cardíaco. Pero este mes de marzo hay un artículo cuyo tema tiene especial interés para mí y espero que también para vosotros. Se trata del artículo dedicado al hueso temporal, concretamente al ápex petroso, y es a este artículo al que dedicaré mi revisión.

Motivos para la selección.

El temporal es uno de los huesos más complejos del cuerpo humano que muestra estrechas relaciones con estructuras anatómicas importantes (pares craneales, arterias carótidas internas, oído interno y medio, …). Centrándonos concretamente en el ápex petroso, existen múltiples y variadas enfermedades, algunas comunes con los adultos, otras específicas de la edad pediátrica, que afectan a dicha región. Este artículo nos brinda la posibilidad de familiarizarnos con la compleja anatomía del área, así como conocer las patologías más frecuentes, diagnosticarlas e indicar un manejo adecuado.

Resumen.

Un amplio espectro de lesiones pueden afectar al ápex petroso de los niños. Lesiones agresivas y no agresivas, lesiones malignas y benignas, que a su vez pueden ser sintomáticas o asintomáticas.

Dada la variada naturaleza de las lesiones, con tan diferentes pronósticos, y la compleja anatomía de la base del cráneo donde se encuentra el ápex petroso, se hace muy complicado el realizar biopsias y/o cirugías. Por tanto, la habilidad para llegar a un preciso diagnóstico diferencial que permita orientar al paciente hacia un manejo correcto es fundamental.

La TC y la RM tienen un papel clave en este escenario, tanto a la hora del diagnóstico como para la planificación de un posible tratamiento. Ambas técnicas son complementarias, la TC es ideal para evaluar las estructuras óseas, mientras que la RM lo es para la extensión-afectación extraósea. Los autores proponen un protocolo para cada técnica, del cual, resaltar la importancia de la obtención de reconstrucciones en planos oblicuos de TC para una mejor evaluación de estructuras como la cadena osicular, los canales semicirculares o el recorrido del facial; y la administración de contraste (tanto en TC como en RM) solo en aquellos casos en los que se sospecha proceso infeccioso-inflamatorio o tumoral,  no siendo necesario en los estudios de hipoacusia neurosensorial congénita.

En el artículo se divide la patología del ápex petroso en 5 grupos, haciéndose una buena descripción de los hallazgos radiológicos (acompañados siempre de una imagen), de los posibles diagnósticos diferenciales y del manejo más adecuado.

  1. Pseudolesiones o “lesiones sin seguimiento”. Incluye la falta de neumatización y la ocupación de celdillas.
  2. Lesiones infeccioso-inflamatorias. Donde encontramos la petrositis, la osteomielitis del ápex petroso, la granulomatosis de Wegener y el granuloma de colesterol.
  3. Lesiones fibro-óseas. Displasia ósea y quiste óseo aneurismático.
  4. Neoplásicas. En los niños son mucho más frecuentes las lesiones neoplásicas malignas que las benignas en esta localización. Destacan las metástasis (por neuroblastoma generalmente), el rabdomiosarcoma, el sarcoma de Ewing y la histiocitosis por células de Langerhans.
  5. Miscelánea: Colesteatoma, aneurisma de carótida interna, meningocele del ápex petroso.

Valoración personal.

Me parece un artículo completo y muy útil.

Puntos fuertes:

  • Ofrece útiles recomendaciones a la hora de protocolizar los estudios de dicha región anatómica: planos, secuencias e indicaciones para la administración de contraste intravenoso.
  • El esquema que siguen los autores en el artículo resulta muy práctico:

    patología, imagen, diagnóstico diferencial y manejo.

  • Amplia y buena batería de  imágenes.
  • Me parece muy buena la última tabla-resumen.
Pau Montesinos Garcia. R3.
Hospital de la Ribera. Alzira, Valencia.
paumon7786@gmail.com
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Publicado en Pediatric Radiology

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