Utilidad clínica y coste-efectividad de la angio-TC en el diagnóstico de hemorragia subaracnoidea no traumática.

Título original: Jabbarli R, Shah M, Taschner C, Kaier K, Hippchen B, Velthoven V.V. Clinical utility and cost-effectiveness of CT-angiography in the diagnosis of nontraumatic subarachnoid hemorrhage. Neuroradiology. 2014; 5(6):817–824

http://dx.doi.org/10.1007/s00234-014-1406-3

Sociedad: European Society of Neuroradiology (@springerpub).

Palabras clave:  CT-angiography, subarachnoid hemorrhage, radiation dose, lost-effectiveness analysis, QALY.

Abreviaturas: Tomografía computarizada (TC), traumatismo craneoencefálico (TCE), N-amonio (N-NH3), F-fluorodesoxiglucosa (F-FDG), angio-TC cerebral (ATCC), hemorragia subaracnoidea (HSA).

Línea editorial del número:

La siempre interesante batería de artículos que la revista Neuroradiology nos brinda cada mes no iba a dejar de serlo en octubre. Destacar alguno de ellos como los dedicados a técnicas más recientes como son la tractografía para el estudio de TCE, la difusión y espectroscopia cerebral para la evaluación de la cirrosis hepática o la PET/TC con N-NH3 y F-FDG para el estudio del metabolismo de gliomas cerebrales. En la sección de neuropediatría viene uno dedicado a la base del cráneo, siempre complicado a la par que apasionante tema.

Motivos para la selección:

¿Puede la angio-TC cerebral sustituir a la angiografía? Una sola oración para captar mi atención, ocho palabras para que le dedique mi revisión de este mes.

En prácticamente todas las HSA no traumáticas se plantea, incluso en el mismo momento de la urgencia, realizar una ATCC. El que se realice o no dependerá, en la mayoría de los casos, del hospital y/o del radiólogo fundamentalmente. En mi opinión, saber la utilidad clínica y la relación coste-efectividad de dicha técnica es fundamental y deben ser los principales criterios para la toma de decisiones.

Resumen:

El número de ATCC ha aumentado mucho en los últimos años, sin embargo el de angiografías no ha variado significativamente. Surgen entonces algunas preguntas: ¿puede sustituir la ATCC a la angiografía? ¿cuál es entonces el beneficio de la ATCC? Los autores proponen un estudio cuyo objetivo fundamental es poner de manifiesto la utilidad clínica y la relación coste-efectividad de dicha técnica.

Se trata de un estudio en el que se incluyen todos los pacientes con HSA no traumática de un hospital a los que se les realiza una ATCC entre el 1/6/2011 hasta 30/6/2012. Por otro lado se forma un grupo control constituido por pacientes previamente admitidos en el mismo hospital por HSA en los que no se realizó ATCC.  Retrospectivamente se analizan y se comparan los siguientes factores:

Flujo de tratamiento, donde se incluye capacidad diagnóstica, tiempo para el diagnóstico definitivo, tiempo para el tratamiento, días de estancia en UCI y en el hospital en general; exposición a radiación; daños derivados de la administración de contraste, valorando la función renal y la reacción anafiláctica; y costes diagnósticos, teniendo en cuenta el coste de la técnica en sí (radiación, contraste, …) así como la ganancia ponderada de años de vida (QALY).

Así pues, se obtienen como resultados que la ATCC:

  • Presenta menor capacidad diagnóstica que la angiografía (fundamentalmente en aneurismas pequeños y en diagnosticar roturas aneurismáticas). Acelera el diagnóstico, pero no el tratamiento.
  • Reduce la dosis de radiación total. Permite reducir el tiempo de fluoroscopia en la angiografía ya que selecciona los vasos afectos y excluye los sanos, donde no se realizará angiografía.
  • No asocia efectos dañinos significativos derivados de la administración de contraste.
  • Aunque supone un gasto inicial mayor, en general, reduce costes al presentar una mayor ganancia ponderada de años de vida (reduce radiación, reduce posibles lesiones neurológicas derivadas de la angiografía).

Terminan concluyendo que la ATCC no puede sustituir completamente a la angiografía pero si es costo-efectiva al reducir radiación y aumentar la ganancia ponderada de años de vida.

Valoración personal.

Puntos fuertes:

  • El objetivo del estudio está claramente definido.
  • La muestra del estudio es bastante buena, en cuanto a número se refiere, y son parecidos el grupo control con el grupo de ATCC.

Puntos débiles:

  • Se trata de un estudio retrospectivo y unicéntrico.
  • No consta en el artículo cómo se seleccionan los pacientes pertenecientes al grupo control (no ATCC).
  • Falta de cifras exactas en la dosis de contraste iodado administrado, con repercusión sobre las conclusiones del estudio.
  • Dificultad para medir/valorar la QALY.
Pau Montesinos Garcia. R3.
Hospital de la Ribera. Alzira, Valencia.
paumon7786@gmail.com
 
Tagged with: , , , , , , ,
Publicado en Neuroradiology

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

ISSN 2341-0167

Ediciones

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: