TC de cuerpo entero para la detección de lesiones relacionadas con la resucitación cardiopulmonar.

Artículo original: Dunham GM, Perez-Girbes A, Bolster F, Sheehan K. Use of whole body CT to detect patterns of CPR-related injuries after sudden cardiac arrest. European Radiology 2018; 28:4195-4204.

DOI: https://doi.org/10.1007/s00330-017-5117-0

Sociedad: European Society of Radiology. @ESR

 Palabras clave: Cardiopulmonary resuscitation, tomography X-Ray computed, wounds and injuries, emergencies, radiology.

Abreviaturas y acrónimos utilizados: TC (tomografía computarizada), PCR (parada cardiorrespiratoria), RCP (resucitación cardiopulmonar).

Línea editorial del número:

Esta edición de la revista contiene cincuenta artículos, la mayoría originales, entre los que destacan uno que versa sobre la angioresonancia sin contraste en el estudio de la estenosis de la arteria renal, uno muy interesante que compara la clasificación LI-RADS de ecografía con contraste con la de RM y entre otros, el que he seleccionado sobre las lesiones relacionadas con la resucitación cardiopulmonar.

Motivo para la selección:

Me ha parecido especialmente interesante revisar los hallazgos secundarios a la resucitación cardiopulmonar en estos pacientes. En ocasiones, en el contexto del estudio de las causas de la parada cardiorrespiratoria, podemos encontrar hallazgos que son secundarios a la RCP y que no debemos perder de vista.

Resumen:

La resucitación cardiopulmonar es vital para la supervivencia de los pacientes con parada cardiorrespiratoria, se basa en compresiones torácicas que permiten el paso de sangre oxigenada al sistema nervioso central y al corazón. Sin embargo, las compresiones son traumáticas y pueden provocar lesiones de distinta gravedad, desde fracturas costales a hematomas mediastínicos. La TC en pacientes con parada cardiorrespiratoria resucitada tiene como indicación principal identificar la causa de la misma, además se pueden observar complicaciones secundarias a la RCP. El objetivo de este estudio es identificar estas lesiones.

La técnica de estudio es mediante TC de cuerpo entero, que incluye TC de cráneo sin contraste, angio-TC torácica con sincronización cardíaca y abdomen y pelvis en fase portal. Se realizó en un total de 39 pacientes de los que se recogieron los siguientes datos: edad, género, altura, peso, índice de masa corporal, tratamiento con anticoagulantes, causa de la PCR, duración de la RCP y supervivencia. Las imágenes fueron analizadas por dos residentes sénior.

Las lesiones más frecuentes fueron las fracturas costales, presentes en un total de 33 pacientes (85%), seguido por la fractura esternal (31%), hematoma mediastínico (10%), neumotórax (8%), laceraciones hepáticas (8%), neumomediastino y hemotórax.

Uno de los parámetros que analizan en el estudio es el tipo de fractura costal, la mayoría eran incompletas (74%), identificables por una mayor angulación de la costilla. Evaluando el grupo de pacientes se observan dos subgrupos: aquellos sin fracturas y los que presentaban fracturas costales. Dentro de este último grupo el 76 % de los pacientes presentaban más de 8 fracturas. Por lo que se puede deducir que si se observa una fractura se deben buscar más.

En este estudio no se observaron complicaciones cardiovasculares, aunque están descritas la lesión pericárdica, hemopericardio, contusión miocárdica y lesiones del sistema de conducción cardíaco. A excepción del hemopericardio, estas lesiones pueden pasar desapercibidas en la TC. Para el resto, la ecocardiografía a pie de cama juega un papel importante en su detección.

La lesión vascular secundaria a la RCP incluye la laceración, transección, pseudoaneurismas y oclusiones, siendo esto más frecuente en las arterias coronarias.

Sólo una pequeña parte de las lesiones detectadas requerirán intervención urgente, sin embargo, se debe considerar el impacto clínico de las fracturas costales, puesto que cada fractura adicional incrementa hasta en un 19 % el riesgo de mortalidad en personas ancianas, así como el riesgo de neumonía. Además, en el caso de presentar ocho o más fracturas, puede requerir intervención quirúrgica.

Valoración personal:

Este breve artículo tiene como punto fuerte que especifica el tipo de fractura costal y aproxima su diagnóstico, aportando esquemas didácticos y una tabla con los datos demográficos del estudio. Sin embargo, se detiene poco en el resto de las lesiones detectadas. Así mismo al incluir sólo 39 pacientes, el espectro de hallazgos relacionados con la RCP es limitado. Me ha llamado la atención que la frecuencia de neumotórax es la misma que de lesiones hepáticas, probablemente debido a una muestra escasa, pero implica que no debemos perder de vista el estudio cuidadoso del abdomen superior en estos pacientes.

Celia Astor Rodríguez

Complejo Hospitalario de Toledo, R3.

celia.astor@gmail.com


 

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Publicado en European Radiology, Revistas

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