Ecografía con contraste como alternativa a la fluoroscopia del tracto urinario

Artículo original: Daneshi M, Yusuf GT, Fang C, Sellars ME, Huang DY, Sidhu PS. Contrast-enhanced ultrasound (CEUS) nephrostogram : utility and accuracy as an alternative to fluoroscopic imaging of the urinary tract. Clin Radiol [Internet]. 2019;74(2):167.e9-167.e16.

DOI: https://doi.org/10.1016/j.crad.2018.10.004

Sociedad: The Royal College of Radiologists  @RCRadiologists                                                         

Palabras clave: N/A

Abreviaturas y acrónimos utilizados: CEUS (contrast-enhanced ultra sound), RVU (reflujo vesico-ureteral), IMC (índice de masa corporal), TC (tomografía computarizada).

Línea editorial del número:

En el número de febrero de la revista Clinical radiology se publican 21 artículos. Incluyendo revisiones de interés como una actualización de las masas quísticas renales; artículos originales entre los que destaca la interpretación de las lesiones óseas pediátricas en urgencia.  Y no menos interesante, una sección de publicaciones online donde se encuentra este artículo, además de otros interesantes como el uso de la trombectomía para ictus de circulación anterior en pacientes anticoagulados.

Motivos para la selección:

El empleo de contraste ecográfico ha ganado en popularidad dado la facilidad de su uso y la práctica ausencia de efectos adversos al contraste, que se considera mucho más seguro que el yodo o gadolinio. El uso de la CEUS permitiría una mayor comodidad dada la posibilidad de realizarse a pie de cama, además de evitar el uso radiación, a veces necesaria en mayores dosis de las recomendadas sobre todo en pacientes jóvenes con defectos congénitos que necesitan de nefrostomía. Considero este artículo de interés por el creciente número de usos que se le está dando a la ecografía con contraste, sobre todo teniendo en cuenta las facilidades de su empleo y la práctica ausencia de efectos adversos conocidos. Por otro lado, desconocía el uso endocavitario que se puede hacer del contraste ecográfico, lo que creo que puede resultar en un impulso aún mayor de la radiología intervencionista.

Resumen:

Una nefrostomía percutánea es un procedimiento habitual que se realiza cuando hay que descomprimir un riñón obstruido o cuando se necesita acceder al tracto urinario para algún procedimiento intervencionista. Tras este procedimiento se ha de comprobar la correcta colocación del catéter de nefrostomía, para ello normalmente se realiza un nefrostograma mediante fluoroscopia, lo que también es útil para comprobar posibles complicaciones del procedimiento.

La CEUS es una técnica que ya se encuentra validada para hacer colangiografía, pielografías retrógradas en el estudio de RVU e incluso histerosalpingogramas en la comprobación de permeabilidad de trompas uterinas. El objetivo de este estudio fue comparar la CEUS con la fluoroscopia post nefrostomía para asegurar la permeabilidad renal y correcta realización del procedimiento.

Se realizaron 62 comparaciones entre fluoroscopia y CEUS en menos de 24 horas tras nefrostomía.  La técnica en ambos casos consiste en la introducción del contraste (yodado en caso de fluoroscopia y burbujas de hexafluoruro de azufre en caso de CEUS) a través del tubo de nefrostomía y la comprobación del paso del mismo hasta la vejiga, mediante ecografía o fluoroscopia, con sonda urinaria clampada. Las imágenes fueron revisadas por dos radiólogos distintos sin conocer cada uno el resultado de la otra prueba.

En la comparación de las dos técnicas ambas fueron capaces de detectar catéter mal colocado (fuera del riñón) en dos ocasiones. En los 60 restantes se consiguió ver el sistema pielocalicial al completo con ambas técnicas. El uréter proximal, medio y distal se consiguió ver con ambas técnicas en similares proporciones, ligeramente a favor de CEUS, pero con resultados no significativos. Tampoco hubo resultados estadísticamente significativos en demostrar el paso de contraste a la vejiga, siendo correctamente visualizado por ambas técnicas en las 60 comparaciones.

Por tanto, se demostró que ambas técnicas son equivalentes en términos de visualizar la permeabilidad de todo el sistema renal y demostrar la colocación correcta del tubo de nefrostomía, así como de las estenosis y cambios de calibre. Sin embargo, la CEUS podría superar a la fluoroscopia en la detección de fugas de orina o fístulas entero-ureterales dada la mejor resolución espacio temporal que tiene. Además, la capacidad de administrar contraste ecográfico vía intravenosa permitiría diferenciar un hematoma de una posible neoplasia vascularizada.

Otra ventaja que puede hacer que la CEUS se convierta en la técnica estándar es la posibilidad de hacerla a pie de cama, lo que es relevante en pacientes en una unidad de cuidados intensivos.  La no utilización de radiación ionizante y el bajo riesgo de efectos adversos hacen de la CEUS una técnica ideal para pacientes jóvenes que suelen requerir numerosas TC a lo largo de su vida, así como para pacientes alérgicos al contraste yodado.

En conclusión, el estudio demuestra que la CEUS es una técnica alternativa viable para obtener imágenes del tracto urinario después de una nefrostomía percutánea con resultados similares para la evaluación de la permeabilidad ureteral y varias ventajas sobre la fluoroscopia. La CEUS puede convertirse en la técnica estándar de diagnóstico por imágenes para la evaluación del drenaje urinario en pacientes con cualquier contraindicación para los medios de contraste yodados y aquellos en un entorno de cuidados intensivos, además de en jóvenes ya que permite la reducción de la exposición a la radiación.

 

Valoración personal:

Puntos fuertes;

Los estudios preliminares para el estudio del uso de la CEUS como alternativa a la fluoroscopia post nefrostomía hasta ahora habían sido en grupos reducidos de pacientes. Este estudio confirma los resultados encontrados con una muestra mayor y con resultados estadísticamente comparables.

Puntos débiles;

Los inconvenientes que tiene el presente estudio son la diferencia de tiempo entre la realización de una técnica y otra, ya que, aunque siempre fue menos de 24 horas post nefrostomía, podrían existir diferencias en la permeabilidad. Otra dificultad inherente a la ecografía es la constitución del paciente y la superposición de estructuras, lo que hace dificultoso detectar estructuras retroperitoneales como el uréter, requiriendo de cierta experiencia en el uso del ecógrafo. La precisión del diagnóstico comparando el IMC de cada paciente no fue estudiada. Además de todo esto, a pesar de la presumible seguridad del contraste ecográfico hacen falta estudios a mayor escala para demostrarlo con certeza y comprobar posibles efectos adversos.

 

Francisco Garrido Sanz.

HU Virgen de las Nieves (Granada). R1

Fragarsan4@gmail.com

@fransiegarrido
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Publicado en Revistas

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