El papel emergente de la RM de flujo 4D en la radiología intervencionista abdominal

Artículo original: Hyodo R, Horiguchi R, Iima M, Naganawa S. The emerging role of 4D flow MRI in abdominal interventional radiology. Abdom Radiol (NY). 2026 Apr 25. https://doi.org/10.1007/s00261-026-05526-w

Sociedad: Society of Abdominal Radiology (@SAR)

Palabras clave: 4D Flow MRI (resonancia con flujo 4D) · Interventional radiology (radiología intervencionista) · Hemodynamics (hemodinamia)· Portal vein embolization (embolización de vena porta)· Endovascular aortic repair (reparación endovascular aórtica)

Abreviaturas y acrónimos utilizados: 4D Flow MRI (resonancia magnética de flujo 4D), BRTO (Obliteración transvenosa retrógrada con balón para varices gástricas o encefalopatía hepática), EVAR (reparación endovascular aórtica), OSI (índice de cizallamiento oscilatorio), PVE (embolización de la vena porta) RI (radiología intervencionista),  TIPS (Derivación portosistémica intrahepática transyugular) VENC (codificación de velocidad) WSS (esfuerzo constate parietal) 

Línea editorial: Abdominal Radiology  es una revista con publicación mensual revisada por pares que busca satisfacer las necesidades profesionales del radiólogo abdominal mediante la publicación de artículos originales, revisiones y artículos relacionados con la práctica clínica, clínicamente pertinentes, sobre los tractos gastrointestinal y genitourinario, así como sobre procedimientos intervencionistas y radiológicos abdominales, otro articulo de interes en este volumen es el articulo nombrado: “Imaging approach to retroperitoneal vascular tumors: a narrative review

Motivos para la selección: He decidido revisar este artículo porque me parece interesante para el residente de Radiología, especialmente por su enfoque en una técnica emergente como la resonancia magnética de flujo 4D aplicada a la radiología intervencionista abdominal. Aunque no se trata de una herramienta de uso rutinario en la práctica clínica diaria, el artículo permite comprender cómo la valoración hemodinámica puede complementar a la imagen morfológica convencional en escenarios complejos.

Resumen: 

La 4D Flow MRI es una técnica avanzada de resonancia magnética que permite visualizar y cuantificar de forma tridimensional el flujo sanguíneo en una sola adquisición. Su principal interés en radiología intervencionista abdominal es que aporta información funcional y hemodinámica cuando la imagen morfológica convencional no es suficiente, aunque actualmente debe considerarse una herramienta complementaria no una técnica de uso rutinario para la toma de decisiones clínicas.

Introducción:

La 4D Flow MRI es una técnica de resonancia magnética que permite visualizar y cuantificar de forma tridimensional el flujo sanguíneo durante el ciclo cardíaco en una sola adquisición. Aporta información sobre la dirección, velocidad y volumen del flujo. Permite generar representaciones como líneas de corriente y líneas de trayectoria.

Aunque inicialmente se utilizó en grandes vasos torácicos, su aplicación se ha extendido a otros territorios como el abdomen evaluando arterias viscerales, el sistema venoso portal y otras venas sistémicas. En radiología intervencionista abdominal, su interés radica en que puede complementar al TC, la RM convencional, la ecografía o la angiografía, ya que estas técnicas valoran sobre todo la anatomía, pero no siempre permiten cuantificar ni comprender la relevancia fisiológica del flujo o hacerlo de manera no invasiva. 

Su mayor utilidad aparece cuando la morfología por sí sola no explica bien la situación clínica, por ejemplo en la valoración de endofugas tras EVAR, la redistribución del flujo portal tras la embolización, el síndrome de Budd-Chiari o la evaluación de TIPS. Por tanto, la 4D Flow MRI se plantea como una herramienta complementaria para mejorar la planificación terapéutica y valorar de forma más objetiva la respuesta al tratamiento en casos seleccionados.

Escenarios clínicos en radiología intervencionista

Intervenciones aórticas

La 4D Flow MRI puede tener una aplicación de interés en las reparaciones endovasculares aórticas (EVAR). El aneurisma de aorta abdominal es una patología relevante por su riesgo de rotura y alta mortalidad, actualmente la EVAR es el tratamiento de elección en muchos pacientes con anatomía adecuada. El seguimiento habitual se basa en la TC con contraste, centrado en el tamaño del saco aneurismático, la integridad de la endoprótesis y la presencia de endofugas.

La 4D Flow MRI aporta información hemodinámica complementaria, ya que permite valorar la organización del flujo, los patrones vorticiales dentro del saco aneurismático y los cambios tras la colocación de la endoprótesis. Además, puede detectar alteraciones del flujo relacionadas con el dispositivo, como aumento de la pérdida de energía en casos de deformidad de una rama de la endoprótesis o estenosis focal, aunque la relevancia clínica de estos hallazgos aún no está bien establecida.

En la evaluación de endofugas, la 4D Flow MRI permite visualizar directamente el flujo dentro del saco aneurismático y analizar su dirección, algo que la TC no ofrece de forma directa. Esto puede ayudar a diferenciar endofugas de alta presión de aquellas de bajo flujo colateral, especialmente cuando los hallazgos de la imagen convencional son dudosos. Sin embargo, existen limitaciones técnicas, como la necesidad de ajustar adecuadamente la codificación de velocidad y la evidencia disponible sigue siendo limitada.

Por tanto, la 4D Flow MRI no se considera actualmente una técnica de seguimiento rutinario tras EVAR, sino una herramienta complementaria y de resolución de problemas en casos seleccionados.

Intervenciones venosas portales

Las intervenciones venosas portales se realizan en un sistema de flujo lento, complejo y con frecuentes vías colaterales. Por ello, no basta con valorar solo los cambios anatómicos tras el tratamiento; también es importante analizar cómo se redistribuye el flujo portal y cómo cambia la circulación colateral.

En este contexto, la 4D Flow MRI puede aportar información funcional útil para comprender mejor la respuesta al tratamiento.

Obliteración transvenosa retrógrada con balón para varices gástricas o encefalopatía hepática (BRTO)

La BRTO es una técnica endovascular utilizada para tratar shunts portosistémicos asociados a varices gástricas o encefalopatía hepática. Su objetivo es ocluir el shunt y redirigir el flujo portal hacia el hígado.

En este contexto, la 4D Flow MRI permite valorar de forma tridimensional y cuantitativa cómo se comporta el flujo portal antes y después del tratamiento. Puede demostrar la desviación del flujo a través del shunt antes de la embolización y, posteriormente, confirmar la restauración del flujo hepatópeto y el aumento del aporte portal al hígado.

Su utilidad parece mayor en casos de encefalopatía hepática relacionada con shunts portosistémicos, donde es importante confirmar la respuesta hemodinámica al tratamiento. En cambio, en la BRTO por hemorragia variceal, su valor añadido es menos claro. 

Colocación de stent en vena porta:

La estenosis de la vena porta puede aparecer tras cirugía hepatobiliar, trasplante hepático o por compresión/invasión tumoral, y puede reducir el flujo portal hacia el hígado, favoreciendo colaterales hepatófugas, ascitis, disfunción hepática y varices. El objetivo del stent portal es restaurar el flujo hepatópeto y disminuir las complicaciones de la hipertensión portal.

La 4D Flow MRI permite valorar de forma global y cuantitativa el sistema venoso portal, mostrando alteraciones del flujo, perfusión intrahepática heterogénea y circulación colateral. Además, tras la colocación del stent, puede demostrar de forma precoz la mejoría de la distribución del flujo y la reducción de colaterales, incluso antes de que existan cambios morfológicos evidentes.

Su utilidad principal está en casos seleccionados donde la TC, la ecografía o la angiografía no aclaran bien la relevancia funcional de la estenosis. Sin embargo, la evidencia todavía es limitada y no existen umbrales hemodinámicos estandarizados, por lo que no se recomienda su uso rutinario en todos los pacientes.

Embolización por anomalía portal congénita

Las anomalías portales congénitas pueden producir grandes shunts portosistémicos que desvían el flujo portal fuera del hígado hacia la circulación sistémica. Esto puede reducir la perfusión hepática, favorecer la arterialización compensadora y provocar complicaciones como la atrofia hepática, lesiones como hiperplasia nodulares focales o lesiones hepatocelulares con aspecto de adenoma, hiperamonemia o encefalopatía hepática. La embolización busca cerrar el shunt y redirigir el flujo portal hacia el hígado.

La 4D Flow MRI permite cuantificar el flujo portal, el flujo del shunt y la distribución intrahepática en una sola exploración. Tras la embolización, puede demostrar la reducción o desaparición del flujo del shunt y la redistribución de la perfusión portal, además de valorar cambios de remodelado vascular durante el seguimiento.

Su utilidad principal está en casos seleccionados, especialmente para planificar el procedimiento y valorar la respuesta hemodinámica posterior. Sin embargo, la evidencia actual es escasa, basada en casos aislados o series pequeñas, por lo que no se recomienda su uso rutinario ni está claro su papel para decidir el momento o la extensión de la intervención.

Embolización preoperatoria de la vena porta

En pacientes con tumores hepatobiliares que requieren hepatectomía, un remanente hepático postoperatorio insuficiente puede causar insuficiencia hepática. Para reducir este riesgo, se puede realizar la embolización preoperatoria de la vena porta (PVE), con el objetivo de redirigir el flujo portal hacia el futuro remanente hepático y estimular su hipertrofia.

La 4D Flow MRI permite valorar de forma precoz los cambios hemodinámicos tras la PVE, antes de que el aumento de volumen hepático sea visible en la TC. En concreto, el incremento temprano del flujo se ha relacionado con la hipertrofia posterior del remanente hepático.

Por ello, esta técnica podría ayudar a identificar antes a los pacientes con respuesta hipertrófica insuficiente y facilitar una monitorización más estrecha. Sin embargo, la evidencia aún es limitada y procede de estudios no validados externamente, por lo que la 4D Flow MRI debe considerarse una herramienta complementaria e investigacional, no un sustituto de la valoración estándar con TC volumétrica y pruebas funcionales.

Intervenciones del drenaje venoso hepático

Los trastornos del drenaje venoso hepático producen una situación hemodinámica compleja, con congestión venosa, circulación colateral y flujo multidireccional. En estos casos, la imagen anatómica convencional puede no reflejar completamente la repercusión funcional de la obstrucción.

Por ello, técnicas como la 4D Flow MRI pueden ser útiles para valorar mejor la alteración del flujo y sus consecuencias fisiológicas.

Procedimientos intervencionistas en el síndrome de Budd-Chiari:

El síndrome de Budd-Chiari consiste en una obstrucción del drenaje venoso hepático, ya sea a nivel de las venas hepáticas o de la vena cava inferior. Esta obstrucción produce congestión hepática, fibrosis progresiva, hipertensión portal secundaria y desarrollo de circulación colateral, generando una situación hemodinámica compleja.

La 4D Flow MRI permite valorar en una sola adquisición la localización y gravedad funcional de la obstrucción, las vías colaterales y el flujo portal. Además, puede identificar flujos de alta velocidad en zonas de estenosis, lo que puede ayudar a reconocer la lesión más relevante para planificar el tratamiento.

Tras el tratamiento endovascular, esta técnica puede mostrar la recuperación del flujo y la mejoría del drenaje venoso. Sin embargo, la evidencia aún es limitada, por lo que debe considerarse una herramienta complementaria en casos seleccionados, no un método rutinario para guiar decisiones clínicas.

Derivación portosistémica intrahepática transyugular (TIPS)

La TIPS es un procedimiento mínimamente invasivo que disminuye la hipertensión portal creando una comunicación con stent entre la vena porta y una vena hepática o la vena cava inferior. Se utiliza principalmente en complicaciones como hemorragia variceal y ascitis refractaria. Tras su colocación, es importante vigilar tanto el exceso de derivación, que puede causar encefalopatía hepática, como el flujo insuficiente por estenosis u oclusión.

La 4D Flow MRI permite valorar de forma tridimensional y cuantitativa el flujo en el sistema portal y en el trayecto TIPS. Puede medir cambios en la distribución del flujo, calcular la fracción de derivación, detectar velocidades anormales o turbulencia sugestivas de estenosis, e incluso contribuir a estimar de forma no invasiva el gradiente de presión portosistémica.

Su principal utilidad estaría en casos seleccionados con sospecha de disfunción de TIPS, ayudando a decidir si es necesaria una evaluación invasiva adicional. Sin embargo, la evidencia sigue siendo limitada, por lo que actualmente debe considerarse una herramienta complementaria de resolución de problemas, no un sustituto de la ecografía Doppler ni de la medición invasiva de presión.

Consideraciones técnicas para la interpretación clínica en RI abdominal

Codificación de velocidad (VENC) y rango dinámico

La interpretación de la 4D Flow MRI en radiología intervencionista requiere conocer bien sus aspectos técnicos, ya que la estrategia de adquisición, la variabilidad fisiológica y el posprocesamiento influyen directamente en la fiabilidad de los resultados.

Un punto clave es la selección del VENC o codificación de velocidad. En el abdomen pueden coexistir flujos rápidos, como en la aorta, estenosis venosas o TIPS, y flujos lentos, como endofugas tipo II o redistribución portal. Por ello, un VENC inadecuado puede producir errores: si es demasiado bajo genera aliasing, y si es demasiado alto dificulta la cuantificación del flujo lento.

Las estrategias dual-VENC o multi-VENC pueden mejorar la evaluación de flujos de distinta velocidad, especialmente tras EVAR, aunque aumentan la complejidad y el tiempo de adquisición. En resumen, una correcta planificación técnica es esencial para que la 4D Flow MRI sea clínicamente interpretable y útil.

Variabilidad fisiológica en la hemodinámica portal

El flujo venoso portal puede variar no solo por aspectos técnicos de la adquisición, sino también por factores fisiológicos como la respiración, el estado de ayuno, la ingesta reciente y la hora del día.

Por ello, en estudios con 4D Flow MRI, especialmente en intervenciones venosas portales, es importante estandarizar las condiciones del examen. Mantener constantes factores como la fase respiratoria, el ayuno y el horario de adquisición mejora la fiabilidad de las mediciones y permite comparar de forma más precisa estudios seriados.

Artefactos metálicos y flujo turbulento

Los stents y endoprótesis pueden generar artefactos en la 4D Flow MRI, como pérdida de señal o subestimación de velocidades, especialmente en zonas con metal o flujo turbulento.

Aunque algunos ajustes técnicos pueden reducir estos artefactos, la cuantificación dentro de segmentos con stent sigue siendo limitada. Por ello, las mediciones deben realizarse preferentemente en zonas con flujo axial organizado y siempre correlacionarse con la imagen morfológica convencional.

Reproductibilidad cuantitativa

Las mediciones de flujo con 4D Flow MRI dependen de un posprocesamiento preciso, especialmente de la correcta segmentación de los vasos, la orientación de los planos de medición y la corrección de fase.

La reproducibilidad puede verse afectada en vasos pequeños, zonas con baja señal, planos mal orientados o por efectos de volumen parcial. Aunque una mayor resolución espacial puede mejorar la precisión, también aumenta el tiempo de adquisición.

Por ello, es importante realizar controles internos como comprobar que el flujo se conserva en las bifurcaciones vasculares y estandarizar los parámetros de adquisición y análisis para mejorar la reproducibilidad entre centros.

Interpretación de métricas avanzadas

Los parámetros avanzados de la 4D Flow MRI, como el WSS (esfuerzo constate parietal) que es la fricción tangencial que ejerce la sangre sobre la pared del vaso, el OSI (índice de cizallamiento oscilatorio) que es el paramétro que mide el grado en el que la dirección de la fuerza de la sangre sobre la pared vascular cambia a lo largo del tiempo (ciclo cardiaco) y la pérdida de energía (energía que pierde el flujo sanguíneo causada por turbulencias, vórtices, estenosis o deformidades de un stent.), pueden aportar información hemodinámica que no se obtiene con la imagen morfológica convencional. Sin embargo, actualmente tienen una utilidad clínica limitada porque dependen mucho de la resolución espacial, la segmentación y el posprocesamiento.

Además, no existen valores de referencia ni umbrales estandarizados y la comparación entre pacientes es difícil. Por ello, estas métricas se interpretan mejor dentro del mismo paciente, por ejemplo comparando estudios antes y después de una intervención.

En la práctica, las medidas más fiables y útiles siguen siendo la velocidad del flujo y el flujo volumétrico. Los parámetros avanzados como WSS, OSI y la pérdida de la energía deben considerarse complementarios o de investigación, no herramientas rutinarias.

Barreras para la implementación clínica generalizada

La adopción rutinaria de la 4D Flow MRI está limitada por tiempos de adquisición prolongados, posprocesamiento complejo, necesidad de software y experiencia especializada, y falta de protocolos estandarizados.

Actualmente su uso es más viable en centros académicos o casos complejos seleccionados, y su expansión dependerá de automatizar el análisis, simplificar el flujo de trabajo y validar métricas hemodinámicas clínicamente útiles.

Panorama actual de la evidencia

La evidencia sobre 4D Flow MRI en radiología intervencionista abdominal todavía es limitada y heterogénea. La mayoría de los estudios son observacionales, de un solo centro, con muestras pequeñas y protocolos variables.

Aunque los resultados sugieren que la técnica tiene potencial para aportar información fisiológica útil en intervenciones aórticas, venosas portales, trastornos del drenaje venoso hepático y evaluación de TIPS, aún faltan estudios multicéntricos, aleatorizados y orientados a desenlaces clínicos.

Por tanto, actualmente la 4D Flow MRI se considera una herramienta prometedora y complementaria en casos seleccionados, pero no una técnica consolidada para la toma rutinaria.

Perspectivas futuras

Los avances tecnológicos pueden mejorar la aplicación clínica de la 4D Flow MRI en RI abdominal. Técnicas como la adquisición acelerada, la imagen paralela, la reconstrucción con Deep learning y la segmentación automatizada mediante inteligencia artificial podrían reducir los tiempos de exploración y posprocesamiento, además de mejorar la reproducibilidad.

También serán necesarios estudios multicéntricos para estandarizar protocolos, validar biomarcadores hemodinámicos y definir en qué escenarios aporta verdadero valor frente a la imagen convencional.

Conclusión:

La 4D Flow MRI es una técnica no invasiva que permite valorar de forma cuantitativa la hemodinámica vascular y complementar la imagen convencional en RI abdominal, especialmente cuando la morfología no explica bien la relevancia funcional de los hallazgos.

Su mayor utilidad está en casos seleccionados, como intervenciones aórticas, venosas portales y venosas hepáticas, donde puede aportar información sobre flujo multidireccional, colaterales y respuesta al tratamiento. Sin embargo, aún existen limitaciones técnicas, falta de estandarización y evidencia clínica limitada, por lo que actualmente debe considerarse una herramienta complementaria o de resolución de problemas, no una técnica de uso rutinario.

Valoración personal:

El artículo presenta la 4D Flow MRI como una técnica prometedora dentro de la radiología intervencionista abdominal, aunque todavía no parece estar preparada para su incorporación rutinaria en la práctica clínica. Su utilidad no debe interpretarse como poco clara, sino más bien como limitada actualmente a casos seleccionados en los que las técnicas convencionales no permiten responder de forma completa a una pregunta hemodinámica.

Considero que una de las principales fortalezas del artículo es su enfoque prudente y bien estructurado. La 4D Flow MRI se plantea como una herramienta complementaria, especialmente útil en situaciones complejas como la caracterización de endoleaks tras EVAR, la valoración del flujo portal tras embolización portal, los shunts portosistémicos, el TIPS o el síndrome de Budd-Chiari. En estos escenarios, puede aportar información funcional que la imagen morfológica por sí sola no siempre ofrece.

Sin embargo, la principal limitación del artículo es el bajo nivel de evidencia disponible. Muchas de sus aplicaciones se basan en estudios pequeños, observacionales o experiencias de un solo centro. Aunque la técnica permite visualizar y cuantificar fenómenos hemodinámicos complejos, todavía falta demostrar que esta información modifique decisiones clínicas o mejore el pronóstico de los pacientes.

En conjunto, el artículo resulta interesante y relevante, pero transmite la idea de que la 4D Flow MRI debe entenderse por ahora como una herramienta de apoyo en casos concretos, más que como una técnica de uso habitual en la práctica clínica diaria

Sociedad: Society of Abdominal Radiology (@SAR)

Sección y órgano-sistema: Radiología vascular intervencionista. 

Técnica radiológica: 4D Flow MRI

Tipo de artículo: Revisión bibliográfica narrativa. 

Año de residencia recomendado: R3, R4

Xabier Coscojuela Ojeda

R4 del Hospital Universitario Puerta de Hierro. Majadahonda, Madrid, España

xcoscojuelaojeda@salud.madrid.org

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Publicado en Abdominal Radiology

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