Esteatosis hepática: etiología, patrones y cuantificación

Artículo seleccionado:  Idilman IS, Ozdeniz I, Karcaaltincaba M. Hepatic Steatosis: Etiology, Patterns and Quantification. Semin Ultrasound CT MR. 2016 Dec;37(6):501-510.

DOI: http://dx.doi.org/10.1053/j.sult.2016.08.003

Sociedad a la que pertenece: N/A

Palabras clave: N/A

Abreviaturas y acrónimos utilizados: US (ultrasonidos), TC (tomografía computarizada), RM (resonancia magnética), EH (esteatosis hepática).

Línea editorial del número: La revista bimensual Seminars in Ultrasound, CT and MRI dedica su número de diciembre/enero al diagnóstico radiológico de la patología del hígado. La exploración del hígado forma parte de nuestra rutina diaria, nos enfrentamos cada día al diagnóstico diferencial del nódulo hepático y a la evaluación de la hepatopatía crónica por lo que la actualización en este tema resulta imprescindible y una buena herramienta para ello puede ser la lectura de este número. En él encontramos artículos de revisión sobre la hiperplasia nodular focal, las metástasis hepáticas o la valoración de la función hepática por RM con especial mención a un artículo muy didáctico y visual dedicado a la etiología, la fisiopatología y la correlación anatomo-radiológica de la dilatación sinusoidal hepática.

Motivos para la selección: Dentro del amplio abanico de patología hepática he elegido el artículo de revisión sobre las causas, los patrones radiológicos y la cuantificación de la EH debido a la gran frecuencia de dicho hallazgo, sus posibles repercusiones clínicas y el papel tan relevante que representa el radiólogo en su diagnóstico y valoración, siendo las técnicas de imagen habitualmente utilizadas en la actualidad para su cuantificación como alternativa a la biopsia hepática.

Resumen: La EH se define como la acumulación excesiva de triglicéridos en el interior de los hepatocitos. Puede tener múltiples orígenes como el nutricional, metabólico, la hepatitis C o la ingesta de algunos  fármacos existiendo dos grupos fundamentales: la esteatosis alcohólica  y la no alcohólica. La EH no alcohólica es la más frecuente y afecta al 30-40% de los hombres y al 15-20% de las mujeres en la población general. Suele estar relacionada con obesidad, resistencia a la insulina o síndrome metabólico generando acumulación de lípidos y una respuesta inflamatoria que puede derivar en cirrosis.

El curso de la EH varía según su etiología y sus factores acompañantes como la inflamación y la fibrosis pudiendo progresar a cirrosis y fallo hepático por lo que es importante su diagnóstico y cuantificación.

Los patrones radiológicos de EH que podemos encontrar son:

1.- EH focal: generalmente se debe a variaciones en el aporte vascular conocidos como tercer aporte. Podemos verlo como un área geográfica típicamente en la fosa vesicular, región subcapsular, adyacente a la vena porta o al ligamento falciforme. También puede verse como una pseudomasa sin efecto de masa sobre las estructuras vasculares y puede no ser detectable con TC, en cuyo caso el diagnóstico se realiza con RM.

2.- EH difusa: es la forma más común y puede verse en todas las causas de EH.

3.- EH  perilesional, periportal y perivascular: Se ha visto que el consumo de alcohol, la cirrosis alcohólica y la ingesta de corticoides puede inducir esteatosis periportal-perivascular que debe distinguirse de otras patologías como la fibrosis, el edema o la  hemorragia.

4.- EH subcapsular: puede ser idiopática o secundaria a la administración de insulina en la diálisis peritoneal, debido a la alta concentración de insulina.

5.- EH multinodular: vemos múltiples lesiones nodulares distribuidas por el parénquima hepático. El diagnóstico diferencial debe hacerse con linfoma, sarcoidosis, abscesos, candidiasis, hamartomas biliares o las metástasis sobre todo en pacientes con neoplasia conocida. En dicho caso debe realizarse RM para su diagnóstico antes de realizar una biopsia.

6.- EH lobar: es una entidad poco frecuente y se debe a la oclusión de la rama portal derecha o izquierda. El diagnóstico con US o TC puede ser complicado siendo la RM diagnóstica con secuencias en fase y fuera de fase.

El diagnóstico diferencial de la EH la debemos hacer sobre todo con la hepatitis secundaria al tratamiento con radioterapia, las metástasis, la fibrosis y los trastornos de perfusión. En el caso de la hepatitis por radiación el parénquima hepático se encuentra edematizado y se mostrará hipointenso en las secuencias ponderadas en T1 e hiperintenso en las ponderadas en T2, alteraciones que desaparecen a los 4-6 meses. La metástasis pueden ser hipodensas y algunos tipos contienen grasa como las de teratoma, liposarcoma o el tumor de Wilms. Las metástasis en un hígado esteatósico, como en pacientes que reciben quimioterapia, pueden ser difíciles de detectar con US o con TC por lo que en estos pacientes es preferible realizar el seguimiento con RM. Las áreas de fibrosis las veremos hipodensas en el TC basal y pueden realzar levemente o mantenerse hipodensas con contraste. Los trastornos de perfusión como por ejemplo la trombosis portal mostrará áreas de hipoatenuación en fase arterial.

La prueba de referencia para la cuantificación de la EH es la biopsia, no obstante es una prueba no exenta de complicaciones y que no puede ser llevada a cabo siempre por lo que se utilizan preferentemente las técnicas de imagen para el seguimiento.

La ecografía es útil como técnica de cribado aunque limitada para la cuantificación. En la TC vemos una disminución de los valores de atenuación y podemos utilizar dos métodos para cuantificar, uno  con la medición sólo en hígado de los valores de atenuación con las áreas de interés  y otro empleando ratio entre la atenuación del bazo y el hígado. La atenuación del hígado normal es aproximadamente 50-57 UH y 8-10 UH superior a la del bazo. En la RM la EH se detecta por un aumento de la señal en las secuencias convencionales ponderadas en T1 y la cuantificación es posible con técnicas específicas de desplazamiento químico y la imagen con supresión de la grasa. También puede utilizarse la técnica de espectroscopía que ha demostrado buena correlación histológica.

Valoración personal:

El presente artículo lleva a cabo una excelente revisión de un hallazgo radiológico de altísima frecuencia y que muchas veces nos puede llevar a confusión. Es precisamente el diagnóstico diferencial de la EH el punto fuerte de este artículo en que se desgranan los diferentes patrones radiológicos de la esteatosis y sus imitadores. También nos da las claves para la mejor cuantificación y seguimiento de la misma que puede evitar la biopsia hepática en el transcurso de la enfermedad.

 

Noelia Padrón Rodríguez.

Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa Zaragoza. R4.

npadronrodriguez@yahoo.es
Tagged with: , , , , , , , ,
Publicado en Revistas, Seminars in Ultrasound CT and MR

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

ISSN 2341-0167

Ediciones

Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: