Embolización gástrica en el tratamiento de pacientes con sobrepeso: eficacia y seguridad.

 

Artículo original: Elens S, Roger T, Elens M, Rommens J, Sarafidis A, Capelluto E, et al. Gastric Embolization as Treatment for Overweight Patients; Efficacy and Safety. CardioVascular and Interventional Radiology. 2019;42(4):513-9.

DOI: https://doi.org/10.1007/s00270-018-2130-x

Sociedad:  Cardiovascular and Interventional Radiology Society of Europe @cirsesociety

Palabras clave: Bariatric, embolization, overweight, endovascular

Abreviaturas y acrónimos utilizados: AGI (arteria gástrica izquierda), IMC (índice de masa corporal).

Línea editorial del número:

El número de abril de la prestigiosa revista Cardiovascular and Interventional Radiology ofrece 23 artículos que repasan algunos de los temas más candentes en el mundo del intervencionismo. La gran mayoría de trabajos publicados son  de carácter científico, siendo uno de los temas más presentes la quimioembolización del hepatocarcinoma. Destaca un trabajo sobre el tratamiento de la arteriopatía periférica del eje femoropoplíteo, en el que se establece la superioridad de la angioplastia mediante balón liberador de drogas frente al convencional. Así mismo, son de lectura recomendada, los trabajos dedicados al tratamiento de las endofugas y la revisión sobre los mecanismos de sellado en la técnica de chimenea en las endoprótesis aórticas.

Así mismo, el número consta de dos fabulosos artículos sobre la formación del radiólogo intervencionista. Uno de ellos trata sobre el examen europeo específico para la acreditación ofrecido por el CIRSE (Cardiovascular and Interventional Radiological Society of Europe) y el otro, de la mano de la Sociedad Española de Radiología Intervencionista, hace un repaso a la situación actual del radiólogo intervencionista y de la formación de las generaciones venideras haciendo hincapié en la necesidad de reivindicar la subespecialidad como especialidad independiente establecida.

Motivos para la selección:

La obesidad y el sobrepeso son problemas de salud en aumento y con gran impacto en la salud de la sociedad así como en el gasto sanitario. Hasta el momento se han barajado diferentes técnicas quirúrgicas para la cirugía bariátrica cuando las medidas higiénico-dietéticas no son efectivas. El motivo de selección de este artículo se debe a la vanguardia que supone el planteamiento de esta nueva técnica, abriendo puertas a nuevos procedimientos mínimamente invasivos y prometedores para los pacientes.

Resumen:

Las medidas higiénico-dietéticas son el primer escalón para el tratamiento de la obesidad y del sobrepeso, sin embargo no son efectivas en un período prolongado de tiempo.

La cirugía bariátrica sería el siguiente escalón terapéutico y ha demostrado ser el tratamiento más efectivo a corto y largo plazo, sin embargo presenta una morbimortalidad elevada.

Hasta el momento no se planteaba tratamiento intermedio entre las medidas higienico-dieteticas y la cirugía bariátrica. Recientemente, se ha introducido la embolización gástrica como alternativa intermedia para el tratamiento de la obesidad en pacientes refractarios a tratamiento conservador y no candidatos a tratamiento quirúrgico.

El fundamento de la embolización gástrica para la disminución del sobrepeso reside en que el fundus gástrico se sintetiza el 99% la grelina. Esta hormona es la única que ha demostrado aumentar el apetito. Así, a través de la embolización selectiva de la arteria gástrica izquierda (AGI), responsable del riego sanguíneo del fundus, se conseguiría una disminución de los niveles de grelina y por lo tanto una disminución en el apetito y aporte calórico.

Éste nuevo método sería especialmente indicado para pacientes  que no cumplen criterios de cirugía bariátrica cuyo índice de masa corporal (IMC) oscila entre 25-35, valorados por un comité interdisciplinar.

El estudio que presenta el artículo evalúa la fiabilidad, la seguridad y la eficacia a corto plazo de la embolización de la arteria gástrica izquierda. El objetivo principal se centra en la determinación de la eficacia de este tratamiento en la pérdida de peso.

Fueron derivados para realización del procedimiento desde la sección de cirugía bariátrica 26 pacientes, de los cuales solamente 16 accedieron a someterse al tratamiento endovascular. El IMC de estos pacientes era de entre 25-30, con una media de 28,9 +/- 2,5. De estos, 14 (87,5%) eran del sexo femenino y 2 (12,5%) eran del sexo masculino. El 78,7% de los pacientes presentó esofagitis péptica en la endoscopia alta realizada por protocolo previa al procedimiento.

En todos los casos el procedimiento se llevó a cabo bajo anestesia local, el acceso fue percutáneo mediante punción retrógrada de la arteria femoral común derecha. Se realizó mapa vascular mediante angiografía con sustracción digital de la irrigación arterial del fundus gástrico a través de la cateterización del tronco celíaco y de la arteria mesentérica superior. Esto mismo permitió la identificación de la arteria gástrica izquierda.

Se utilizaron en la mayoría de los pacientes esferas de embolización de 500-700 micras, excepto en el primer paciente y en uno en el que no había disponibilidad de otro tamaño se utilizaron esferas de 300-500 micras. La utilización de esferas de 300-500 micras en el primer paciente se debió a que en los experimentos con humanos descritos se había utilizado este tamaño, sin embargo dado el dolor referido por el paciente y por cuestión de seguridad se realizaron las subsiguientes embolizaciones con esferas de 500-700 micras. Nunca se administraron más de 2 mililitros de microesferas.

Durante el procedimiento se administró medicación intravenosa antiemética y analgésica. Todos los pacientes fueron tratados con inhibidores de la bomba de protones en las seis semanas siguientes al procedimiento.

Antes y después del procedimiento todos los pacientes fueron sometidos a una endoscopia alta y fueron seguidos en consulta a los 3, 6 y 12 meses. Se perdieron los datos de seguimiento de 4 pacientes.

La pérdida de peso fue considerada significativa cuando alcanzaba el 5-10% del inicial, considerando la pérdida alcanzada en los primeros seis meses como temprana. Nueve pacientes (56%) mostraron pérdida temprana de peso, uno de ellos fue sometido a cirugía bariátrica a los dos años. La  media de pérdida de peso temprana fue de 8 kg +/- 5,12 kg y corresponde al 10% del peso inicial. El seguimiento de la pérdida de peso durante al menos un año fue llevada a cabo en tres pacientes, en este grupo la media fue de 9,66 +/- 3,21.

Respecto a la seguridad del procedimiento, solamente 1 paciente (6%) presentó una úlcera gástrica superficial después de la intervención, resuelta en la endoscopia de seguimiento a los tres meses.  Se produjo complicación mayor en uno de los casos, con pancreatitis e infarto esplénico postprocedimiento seguidos de perforación gástrica tardía. El paciente fue dado de alta un mes después del procedimiento y tras el tratamiento de las complicaciones.

El 66% de los pacientes permanecieron una noche en el hospital tras el procedimiento y en el 33% de los casos dos noches.

El apetito de los pacientes fue medido mediante la comparación de la cantidad de una comida antes y después del procedimiento, el 30% de los pacientes refirió disminución duradera del apetito y de las raciones ingeridas.

La satisfacción tras el procedimiento fue también medida en siete pacientes donde la media, en una puntuación del 1 al 10 fue de 7,7+/-1,6. Dos de los pacientes consideraron la intervención demasiado dolorosa y no volverían a someterse a la misma.

La embolización de la AGI fue posible en todos los casos excepto en uno debido a anatomía complicada para el acceso.

Este estudio iguala e incluso supera mínimamente en resultado al estudio llevado a cabo en humanos. Sin embargo existen algunos factores a tener en cuenta en los casos en los que el procedimiento no se muestra eficaz, como la presencia de colaterales no embolizadas y el desarrollo de estas tras la embolización, que darían riego al fundus estimulando nuevamente la síntesis de grelina. Así mismo el control de los mecanismos del hambre y la ingesta es muy complejo.

Valoración personal:

El artículo presenta resultados muy prometedores de un procedimiento extremadamente vanguardista y del que se podrían beneficiar muchísimos pacientes, tanto aquellos que presentan sobrepeso como aquellos que tienen un IMC por encima de 40 y que presentan elevado riesgo quirúrgico. Así mismo, los resultados y criterios de valoración de los mismos son expuestos de forma clara. Un fantástico preámbulo para una técnica prometedora.

Se trata de un estudio retrospectivo, con una muestra muy pequeña. Además de otras limitaciones como el seguimiento errante de los pacientes y la pérdida del mismo en un número no despreciable de los mismos.

 

Ana de Castro

Hospital Regional Universitario de Málaga, R2 

ardecastro1@hotmail.com

 

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Publicado en CardioVascular and Interventional Radiology, Revistas

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