Evaluación de la precisión de la enterografía por tomografía computarizada en la enfermedad de Crohn. Estudio comparativo con colonoscopia, histopatología y hematología

Artículo original: Saade C, Nasr L, Sharar A, et al. Crohn’s disease: A retrospective analysis between computed tomography enterography, colonoscopy, and histopathology. Radiography. 2019;25:349–358.

DOI: https://doi.org/10.1016/j.radi.2019.04.007

Sociedad: N/A

Palabras clave: Computed tomography, enterography, endoscopy, histopathology, Crohn’s disease.

Abreviaturas: EC (enfermedad de Crohn), ETC (enterografía por tomografía computarizada), ERM (enterografía por resonancia magnética), PCR (prueba de proteína C reactiva).

Línea editorial del número: Puesto que en el Reino Unido de Gran Bretaña la figura del técnico en radiodiagnóstico comprende a su vez la del técnico en radioterapia, en la revista Radiography se incluyen artículos relacionados con estas dos disciplinas. En el presente número encontramos mayormente artículos originales sobre técnicas en radiología convencional, TC y radioterapia. Destaca el espacio dedicado a trabajos relacionados con la interacción profesional-paciente y estrategias para mejorar la formación de los estudiantes, constando hasta de 6 artículos dedicados a estos aspectos.

Motivos para la selección: La enfermedad intestinal inflamatoria presenta una importante prevalencia entre la población que además se ha incrementado considerablemente en las últimas décadas. En concordancia, el empleo de técnicas de imagen como la TC o la RM para su diagnóstico ha crecido. Creo que es interesante que nos acerquemos al diagnóstico de la enfermedad de Crohn mediante ETC y la medida de su precisión revisando un estudio comparativo que enfrenta al diagnóstico mediante esta técnica con los estudios colonoscópicos, histopatológicos y hematológicos.

Resumen:

El objetivo de este trabajo es comparar los hallazgos en ETC con los estudios endoscópico, histopatológico y hematológico en pacientes con EC o sospecha de ella, con la intención de medir el grado de correlación. Los autores trabajaron retrospectivamente sobre 197 casos estudiados entre 2010 y 2015. Tras revisarlos y aplicar criterios de exclusión (edad inferior a 18 años, insuficiencia renal, embarazo, lactancia, alergia a contraste intravenoso, enfermedad celíaca y otros) quedaron 89 aptos para la investigación. De estos se seleccionaron 86 a los que se les sumó otros 14 para completar un total de 100 casos. Respecto a las pruebas hematológicas, entraron en consideración los positivos en la PCR y en el test de sedimentación eritrocítica. Para la endoscopia, fueron aptos los casos de ulceración o estenosis en el íleon terminal, inflamación en el colon sin afectación rectal o lesiones aftosas en el colon. Para la histología, los casos de granuloma epitelioide, inflamación crónica del colon sin afectación rectal o inflamación crónica en la lámina muscular o en mayor profundidad. Los hallazgos en estas tres pruebas fueron clasificados numéricamente de 1 a 3 según su gravedad.

Una vez seleccionados los 100 casos, se pasó a la revisión de los ETC por parte de tres radiólogos. Estos indicaron la localización de los hallazgos sospechosos y establecieron su gravedad en un rango de 1 a 3, donde 3 suponía clara existencia de patología y 1 no existencia. Los radiólogos tomaron en consideración la presencia y localización de realce anormal de la pared, incluyendo: realce mural estratificado sin engrosamiento de la pared; engrosamiento de la pared con realce de la mucosa y edema submucoso (estratificación bilaminar); engrosamiento de la pared con realce de las capas mucosa y serosa (estratificación trilaminar) con edema submucoso o grasa; engrosamiento de la pared con realce transmural y, por último, presencia de estenosis, definidas como disminución de la luz del segmento intestinal con dilatación del asa proximal. Los distintos hallazgos en ETC fueron asociados a los grados de severidad establecidos y comparados con la equivalente gradación en las pruebas colonoscópica, histopatológica y hematológica.

Tras tratar estadísticamente los datos, el resumen de los resultados obtenidos fue:

– La severidad de la enfermedad en la colonoscopia coincidió significativamente con los siguientes hallazgos en ETC: realce de la mucosa, engrosamiento de la pared, estratificación bilaminar y, en menor medida, con el realce transmural.

– En la histopatología, la severidad de la enfermedad se asoció con los siguientes hallazgos en ETC: engrosamiento de la pared y estratificación bilaminar.

Respecto a la hematología, no se halló ninguna relación estadísticamente significativa entre los hallazgos en ETC y la presencia de altos niveles en la PCR y la tasa de sedimentación eritrocítica.

Los propios autores reconocen que su investigación tiene ciertas limitaciones, pues no todos los pacientes estudiados contaban con todas las pruebas en su historial (en numerosos casos no contaba con pruebas de hematología, y en otros carecía de colonoscopia o histopatología), además de que las endoscopias fueron realizadas por diferentes gastroenterólogos, con el componente subjetivo que esto conlleva para el diagnóstico.

Adicionalmente, se expone que la ETC es una prueba bien establecida para el diagnóstico de la EC, aportando una mejor visualización que, por ejemplo, la ERM en la detección de pequeñas inflamaciones activas. En comparación con la endoscopia, aporta la visualización de las regiones extramurales y permite visualizar muchas de las complicaciones derivadas de la enfermedad, como fístulas, abscesos y constricciones. Los autores hacen referencia a que una actualización de los criterios diagnósticos de la EC mediante ETC convertiría a esta modalidad de imagen en una herramienta altamente fiable para la evaluación de la enfermedad. De ser así, la ETC podría ser utilizada en la toma de decisiones clínicas, ahorrando pruebas diagnósticas innecesarias al paciente.

Valoración personal:

Se ha realizado un buen esfuerzo en el análisis retrospectivo de 197 casos sometidos hasta a cuatro tipos de pruebas diagnósticas diferentes, lo que aumenta la complejidad a la hora de establecer grupos de análisis. No obstante, considero que los distintos grupos de análisis se han acotado con buen criterio, del mismo modo que el planteamiento de la investigación ha sido adecuado. En cuanto a los resultados, se observa la fiabilidad de la ETC en la estadificación de la EC tras contrastar el diagnóstico mediante esta técnica con la colonoscopia y el análisis histopatológico, principalmente en la relación del engrosamiento de la pared y la estratificación bilaminar con una EC severa. Llama la atención la falta de relación entre los hallazgos mediante ETC y el análisis hematológico. Como suele ocurrir en estos casos, serán necesarios más estudios en esta línea para confirmar las conclusiones.

 

Francisco José Crespo Villalba

Instituto Biomédico QUAES, TSIDMN

fcrespo@ibquaes.com

@PacoCrespoTSID

 

Tagged with: , , , , , , ,
Publicado en Revistas

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Publicaciones del Club
Residentes SERAM
Autores
A %d blogueros les gusta esto: