Resonancia Magnética de cuerpo entero: en busca de lesiones óseas malignas

Artículo original: Winfield JM, Blackledge MD, Tunariu N et al. Whole-body MRI: a practical guide for imaging patients with malignant bone disease. Clinical radiol. 2021;76(10):715-27.

DOI: https://doi.org/10.1016/j.crad.2021.04.001

Sociedad: The Royal College of Radiologists (@RCRadiologists)

Palabras clave: bone metastasis, magnetic resonance, malignant bone disease.

Abreviaturas y acrónimos utilizados: 18F-FDG (18F-fluoro-2-desoxi-D-glucosa), ADC (Coeficiente de difusión aparente), PET (Tomografía por emisión de positrones), STIR (Short tau inversion recovery), WB-DW-MRI (Resonancia magnética con difusión de cuerpo entero), WB-MRI (Resonancia magnética de cuerpo entero).

Línea editorial:Clinical Radiology es una revista internacional dependiente del Royal College of Radiologists (RCR) que incluye artículos originales, editoriales y de revisión. La edición de este mes de octubre consta de 24 artículos organizados en distintas secciones, destacando una sección especial sobre avances en imagen del cáncer, a la cual pertenece el artículo revisado. También destaca por su peso la neurorradiología, a la que dedica 6 artículos, tanto de patología vascular como tumoral. 

Motivos para la selección: Me parece interesante conocer más a fondo las aplicaciones de la WB-MRI en el estudio de la enfermedad ósea maligna sistémica ya que, gracias a la gran cantidad de información que aporta y a los pocos efectos negativos sobre el paciente, parece tener un futuro prometedor en el diagnóstico y seguimiento de los pacientes oncológicos.

Resumen

La WB-MRI se está convirtiendo en un estudio esencial para evaluar tanto la extensión como la respuesta al tratamiento de la enfermedad ósea maligna sistémica, cobrando especial relevancia en el mieloma y en los cánceres de próstata y mama.

Es cierto que hay otras técnicas ampliamente utilizadas, como la TC y la gammagrafía ósea, pero son mucho menos sensibles en la detección de la enfermedad y evaluación de la respuesta al tratamiento. El PET-TC puede resultar útil, pero la WB-MRI tiene una precisión diagnóstica igual o superior, sobre todo en lesiones no detectables en el PET con el 18F-FDG, como es el caso de algunos tipos de cáncer de mama, de células renales y de próstata.

Además de la mayor sensibilidad de la RM sobre el resto de técnicas, hay que añadir que se trata de una técnica no invasiva, en general bien tolerada, que no irradia y que permite evaluar otros aspectos como las complicaciones: afectación medular o presencia de fracturas patológicas.

Las imágenes de WB-MRI pueden abarcar desde los ojos hasta la mitad de los muslos (para el estudio de la enfermedad ósea metastásica) o desde el vértice del cráneo hasta las rodillas (para el estudio del mieloma) y deben incluir imágenes de la columna sagital, WB-DW-MRI axial, Dixon axial o coronal con ponderación T1 y axi FT al T2, pudiendo incluir otras secuencias adicionales.

Imagen sagital de la columna

Se recomienda adquirir imágenes de la columna sagital en secuencias T1, STIR, T2 o T2 con supresión grasa. En estas imágenes debemos:

  • Evaluar                 si la enfermedad afecta el canal espinal y/o las raíces nerviosas.
  • Distinguir fracturas vertebrales malignas de benignas (márgenes             posteriores del cuerpo vertebral, componente de partes blandas y afectación de pedículos).

Secuencia WB-DW-MRI

La DW-MRI es la secuencia más sensible para identificar lesiones de la médula ósea y se admite como biomarcador de respuesta/progresión de la enfermedad (independientemente de los cambios en el tamaño de la lesión) a través de la medición de ADC combinado con la intensidad de la señal DW-MRI y las imágenes morfológicas en T1.

Tanto el ADC como el volumen de la enfermedad son relevantes según el escenario clínico:

  • En progresión de enfermedad: el volumen es más importante que los cambios en el ADC.
  • En respuesta al tratamiento: el aumento de ADC es más importante que el volumen (ya que la enfermedad ósea puede no cambiar su volumen al inicio de la respuesta). 

El mapa ADC también permite diferenciar los sitios activos/celulares de los sitios tratados/acelulares en la reestadificación.

Secuencia de grasa/agua (Dixon)

La aplicación inicial de secuencias Dixon-MRI era sobre todo proporcionar correlación anatómica para los hallazgos en DW-MRI.

Sin embargo, ha resultado útil también para detectar lesiones focales en pacientes con hipercelularidad difusa de la médula ósea o lesiones costales donde el contraste entre la lesión focal y la médula de fondo no se puede distinguir en la DW-MRI.

Además, Dixon también es una técnica cuantitativa y las medidas de grasa y agua en la médula ósea también se utilizan para reflejar la respuesta al tratamiento, por lo que parece probable que el ADC y la fracción de grasa en Dixon sean métricas complementarias.

Imágenes T2

Las imágenes potenciadas en T2 son particularmente útiles en tumores malignos como el cáncer de mama y de próstata, donde coexisten enfermedades de los tejidos blandos y los huesos. Además, aportan información adicional en el caso de compresión maligna de la médula espinal.

Informes clínicos estructurados

Debido a la gran cantidad de datos que se pueden extraer de los estudios de WB-MRI se han desarrollado plantillas de informes estructurados que sirven para sistematizar el proceso y facilitar la interpretación del informe por parte del médico clínico, así como facilitar la extracción de datos para investigación.

Conclusión

La WB-MRI supone una técnica no invasiva muy útil en la valoración de los pacientes con enfermedad ósea maligna sistémica, tanto para su diagnóstico y evaluación de complicaciones como para su seguimiento, siendo más sensible y menos dañina e invasiva que otras técnicas aún utilizadas hoy en día (como el TC, gammagrafía, PET-TC o biopsias).

Valoración personal:

A pesar de que el artículo puede resultar denso de leer en algunos apartados (sobre todo en cuanto a aspectos técnicos de la adquisición de imágenes de RM), describe de forma muy detallada y sistemática qué debemos evaluar y por qué en cada una de las secuencias descritas, para evitar errores diagnósticos y poder aumentar así nuestra precisión diagnóstica. 

Carlos Parralejo Cañada

Hospital Clínic Universitari de València, R2.

carlosparralejo95@gmail.com

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Publicado en Clinical Radiology

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