Encefalopatía inducida por contrastes: hallazgos de neuroimagen y relevancia clínica

Artículo original: Meijer FJA, Steens SCA, Tuladhar AM, van Dijk ED, Boogaarts HD. Contrast-induced encephalopathy—neuroimaging findings and clinical relevance. Neuroradiology. 2022. 64(6): 1265-8.

DOI: https://doi.org/10.1007/s00234-022-02930-z

Sociedad: European Society of Neuroradiology (@ESNRad)

Palabras clave: Brain, CT, Angiography, Contrast, Encephalopathy

Abreviaturas y acrónimos utilizados: BHE (barrera hemato-encefálica), CIE (contrast-induced encephalopathy), DM (diabetes mellitus), HTA (hipertensión arterial), IR (insuficiencia renal), LCR (líquido cefalorraquídeo), PRES (síndrome de encefalopatía posterior reversible), RM (resonancia magnética), TC (tomografía computarizada).

Línea editorial del número: Neuroradiology es la revista oficial de la Sociedad Europea de Neurorradiología, la Sociedad Japonesa de Neurorradiología y más de 20 sociedades nacionales de neurorradiología. En ella se publican diferentes contenidos como artículos de investigación originales, artículos de revisión invitados o notas técnicas. El volumen de junio corresponde al volumen número 64 y recoge 24 artículos, entre los cuales se hace especial hincapié en la patología neurovascular, donde destaca el estudio de las disecciones, tanto por RM como teniendo en cuenta su asociación con la tortuosidad vascular. Otro artículo muy interesante recoge un consenso internacional en el que se propone un protocolo estandarizado para realizar los estudios de cabeza y cuello en población pediátrica.

Motivos para la selección: los medios de contraste yodados son cada vez más utilizados en diferentes tipos de estudios diagnósticos o procedimientos intervencionistas. Por ello, debemos conocer no solo sus contraindicaciones o efectos adversos clásicos, sino también los nuevos efectos secundarios relacionados con su administración, como la encefalopatía inducida por contraste (CIE), que cobra especial relevancia en pacientes con patología neurológica (sobre todo en el código ictus) y deterioro clínico posterior a su administración, para así incluirlo dentro del diagnóstico diferencial y minimizar el empleo de contrastes yodados en este grupo de pacientes.

Resumen:

La CIE es una rara complicación con una incidencia en aumento que oscila entre 0,3-2% según el procedimiento, características del paciente, tipo y cantidad de contraste utilizado, siendo mayor en contrastes hiperosmolares. Puede ocurrir durante o inmediatamente después de la administración de contraste yodado, tanto por vía intravenosa como por vía intraarterial o intratecal, siendo estás dos últimas vías las de mayor riesgo.

Su fisiopatología no está inmunomediada, sino que parece estar relacionada con una neurotoxicidad directa del contraste sobre el parénquima y espacio subaracnoideo debido a la disfunción de la BHE; por ello, condiciones que alteran su función, como la HTA, isquemia cerebral, DM, IR, volumen de contraste utilizado y reacción adversa previa a medios de contraste yodados son sus principales factores de riesgo. Por este motivo, cuando se considera que la CIE es la causa más probable de los síntomas clínicos, se recomienda abstenerse de realizar estudios de contraste adicionales innecesarios.

Su sintomatología es heterogénea y poco específica e incluye: alteraciones visuales (la ceguera cortical transitoria es el síntoma más frecuente), déficit motor o sensorial, afasia, alteración del nivel de conciencia o convulsiones.

La neuroimagen (sobre todo la TC) es necesaria tanto para descartar otras causas más frecuentes de empeoramiento clínico, sobre todo tras realizarse trombectomía mecánica en el contexto de isquemia aguda, como pueden ser sangrados, ictus recurrente o PRES, como para su diagnóstico, que se caracteriza por tumefacción cerebral con áreas hiperdensas (que se extienden más allá del área infartada) y aumento de la densidad del LCR. Tanto en el espacio intra como en el extraaxial se observan restos de contraste, que pueden ser distinguidos de la sangre gracias al TC de energía dual. Con la RM podemos diferenciar más fácilmente infarto agudo de CIE, gracias a la restricción a la difusión que aparece en el primer caso (infarto agudo) y a la hiperintensidad en secuencias T2/FLAIR de las áreas edematosas que aparecen en el segundo caso (CIE).

Como su curso suele ser autolimitado, resolviéndose en las 42-72 horas posteriores a la aparición de los síntomas, el tratamiento suele consistir en medidas de soporte con observación y fluidoterapia intravenosa. No obstante, los déficits neurológicos de la CIE pueden ser irreversibles debido al daño cerebral que puede ocasionar, repercutiendo así en el resultado clínico final del paciente. Valoración personal: La patología neurológica supone un amplio grupo de pacientes en los Servicios de Urgencias a los que se les suele solicitar prueba de imagen y, además, cada vez se realizan más protocolos “código ictus”. Conocer este nuevo efecto secundario derivado de la administración de contraste (CIE), supone encontrar una explicación a un deterioro clínico no justificable por otras causas y así poder minimizar en estos sujetos el uso de contrastes yodados y valorar medidas de soporte/terapéuticas en casos seleccionados.

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Publicado en Neuroradiology

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