Calcificaciones torácicas fuera del parénquima pulmonar

Artículo original: Carvalho JG, Sousa J, Fernandes C, França M. Calcificaciones torácicas fuera del parénquima pulmonar: una revisión. Radiologia. 2022.

DOI:  https://doi.org/10.1016/j.rx.2022.06.005

Sociedad: Sociedad Española de Radiología Médica (@SERAM)

Palabras clave: TC, tórax, diagnóstico por imagen, calcificación.

Abreviaturas y acrónimos: TC (tomografía computarizada).

Línea editorial del número: Radiología es la revista por excelencia de nuestra sociedad y es una de las más importante en España en lo que a radiodiagnóstico se refiere. Tiene un carácter bimensual y en cada número contiene artículos variados de las distintas subespecialidades de la radiología entre originales, actualizaciones y revisiones pictóricas.  El número de julio y agosto de 2022 cuenta con más de 10 artículos, destacando el dedicado al manejo del tromboembolismo pulmonar en urgencias (ya revisado en nuestro número de agosto por Sofía Ventura), el artículo del residente sobre la hipertrofia selectiva del músculo tensor de la fascia lata, y sin olvidar la serie de artículos radiológicos que suele ser habitual en cada volumen, en este caso continuando la serie sobre radiología intervencionista (ablación por radiofrecuencia en la enfermedad tiroidea y paratiroidea).

Motivos para la selección: A la hora de realizar la revisión todavía no se ha publicado el número de septiembre-octubre de Radiología por lo que he decidido escoger uno de los articles in press que no tiene número asignado y que me pareció más interesante. Las calcificaciones son un hallazgo frecuente en todas las exploraciones radiológicas que realizamos, creo que conocer sus características en el tórax puede ayudarnos a elaborar un buen diagnóstico diferencial y finalmente dar con la clave para obtener un diagnóstico definitivo. 

Resumen del artículo:

El artículo repasa la presencia de calcificaciones torácicas extrapulmonares en las diferentes regiones  torácicas siguiendo un orden topográfico, haciendo especial énfasis entre calcificaciones benignas y malignas y por tanto cuales tienen mayor importancia clínica. 

Mediastino

Ganglios linfáticos. Generalmente de origen benigno, siendo las infecciones granulomatosas cicatrizadas la causa más frecuente de calcificación de un ganglio linfático mediastínico, en concreto la tuberculosis (junto con un nódulo pulmonar calcificado forma el complejo de Ranke y corresponde con infección primaria pasada). Hay que hacer el diagnóstico diferencial con las neumoconiosis del carbón, silicosis (ganglios calcificados típicamente en forma de cáscara de huevo), sarcoidosis (calcio con aspecto suave a modo de “azúcar glasé” que evolutivamente se hace más denso) y con linfomas tratados con radioterapia, especialmente del tipo Hodgkin.

Cardiovascular. Las divide entre calcificaciones vasculares, principalmente arteriales, y las relacionadas con el corazón. En las primeras, hay que destacar la calcificación de las arterias coronarias, las cuales constituyen un biomarcador de riesgo cardiovascular pudiendo ser estratificadas mediante la puntuación de calcio de Agatston. En cuanto a las arterias pulmonares, se pueden clasificar en calcificaciones parietales, relacionadas con hipertensión pulmonar grave irreversible; e intraluminales, asociadas a hipertensión pulmonar tromboembólica crónica y potencialmente tratables mediante abordaje endovascular. La calcificación de las ramas del cayado aórtico y de la aorta torácica son importantes en caso de cirugía cardíaca o acceso vascular periférico. En el corazón es importante distinguir entre calcificaciones valvulares, miocárdicas y pericárdicas. La calcificación de la válvula aórtica se relaciona con la gravedad de la estenosis valvular (también cuantificable mediante el sistema Agatston) y las calcificaciones miocárdicas suelen ser secuela de infartos o miocarditis previas (patrón subendocárdico o subepicárdico, respectivamente). Por último, la calcificación en banda del pericardio es un signo típico de pericarditis constrictiva. 

Masas en mediastino anterior. Las famosas 4T del mediastino: timo, teratoma, tiroides y “terrible” linfoma. Estas 4 entidades pueden calcificarse, aunque los linfomas lo suelen hacer tras el tratamiento (principalmente tras radioterapia). El teratoma se presenta como una masa quística con grasa y calcio intralesional. El bocio tiene un origen tiroideo y se comporta como una lesión heterogénea con zonas quísticas y calcificaciones. Los timomas son las lesiones tímicas más frecuentes y se clasifican en invasivos o no invasivos. Los calcificaciones multifocales, los contornos lobulados y las áreas de baja atenuación suelen darse en los timomas invasivos, sin olvidar que las adenopatías y las metástasis ayudarán a caracterizar la malignidad de la lesión. 

Pleura 

Calcificaciones pleurales postinflamatorias (generalmente unilaterales y como secuela de hemotórax, piotórax o derrame tuberculoso previo) o secundarias a exposición de agentes externos como el amianto/asbesto (placas pleurales bilaterales calcificadas o no, con afectación de la pleura diafragmática, esto último altamente indicativo de exposición al asbesto). Hay que sospechar mesotelioma maligno cuando exista engrosamiento pleural nodular, derrame pleural unilateral o retracción del hemitórax. 

Pared torácica

Partes blandas.  Relacionadas con trastornos autoinmunitarios como la esclerodermia o la dermatomiositis (calcificaciones distróficas de las partes blandas que se pueden acompañar de neumopatía intersticial o dilataciones esofágicas en función del proceso de base).  Menos frecuentes son las parasitosis como la cisticercosis, visible como calcificaciones en forma de “grano de arroz”  siguiendo el eje largo de los músculos.

Mama. Cuando las calcificaciones se detectan en la TC son casi siempre de origen benigno. Las microcalcificaciones cancerosas suelen estar por debajo de la resolución espacial que ofrece la tomografía, siendo necesario su estudio con mamografía para un correcto diagnóstico.

Hueso y cartílago. La calcificación del cartílago costal es una entidad benigna que suele verse con el envejecimiento o por traumatismos, al igual que los callos óseos de fractura. Los tumores óseos se dividen en benignos o malignos. Las lesiones óseas benignas más frecuentes son los osteocondromas y la displasia fibrosa y ambas presentan unas características por imagen similares a las observadas en otras partes del cuerpo. Las metástasis son las lesiones óseas malignas más frecuentes, especialmente las de origen mamario, pulmonar, prostático y renal. El condrosarcoma es la lesión cancerosa primaria más frecuente y suele observarse como una masa heterogénea con matriz mineralizada y calcificaciones en “anillos y arcos”

Valoración personal:

Artículo bien estructurado y sencillo, quizás demasiado, pecando en exceso de su simplicidad, aunque es cierto que contiene numerosas imágenes muy representativas que aportan valor y calidad al mismo. El artículo es conciso, pero hace un resumen muy bueno de las calcificaciones que hay que conocer, por lo que me parece una revisión útil para tener como referencia, siendo muy recomendable para los primeros años de residencia. Creo que un buen algoritmo diagnóstico incluyendo las alteraciones descritas hubiese aportado algo más de calidad al artículo.

Juan José Maya González

Hospital Universitario Juan Ramón Jiménez, Huelva, R4

juanjomg.94@gmail.com

@juanjo_mgfv

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