Lesiones quísticas en mediastino anterior, ¿cuándo quedarse tranquilo?

Artículo original: Choe J, Lee SM, Ahn Y, Kim CH, Seo JB, Lee HY. Characteristics and outcomes of anterior mediastinal cystic lesions diagnosed on chest MRI: implications for management of cystic lesions. Insights Imaging. 2022 Aug 17;13(1):136

DOI: https://doi.org/10.1186/s13244-022-01275-8

Sociedad: European Society of Radiology (@myESR)

Palabras clave: Magnetic resonance imaging, Mediastinal cyst, Thymoma, Thymus gland

Abreviaturas: ADC (Coeficiente Aparente de Difusión), DWI (Imágenes Potenciadas en Difusión), ITMIG (International Thymic Malignancy Interest Group), RM (Resonancia Magnética), TC (Tomografía Computarizada), UH (Unidades Hounsfield). 

Línea editorial del número: La revista Insights Into Imaging publica de forma continua artículos de acceso libre en lugar de una tirada mensual y tienen un enfoque basado en la tecnología y las aplicaciones clínicas. Durante el mes de agosto apreciamos una variedad de artículos que siguen la línea de la radiogenómica y la radiómica (especialmente esta última en la actual edición, aplicadas a la pancreatitis, el osteosarcoma, tumores ováricos o la respuesta a la quimioterapia neoadyuvante en el tratamiento del adenocarcinoma de la unión esofagogástrica) así como una tendencia a la potenciación de inteligencia artificial y sus aplicaciones en la práctica diaria que pretenden optimizar su puesta en marcha. Encontramos así mismo artículos sobre el estado actual y las expectativas de futuro de la espectroscopia por resonancia multi-nuclear. 

Motivos para la selección: Por simples que parezcan, algunas lesiones quísticas y sus consecutivos seguimientos pueden llegar a ser un auténtico lastre para las listas de espera e incluso para la actividad laboral diaria de un radiólogo. Hay preguntas que siempre se mantienen suspendidas  en el ambiente: ¿cuántos controles debería hacerse y cada cuánto tiempo? ¿Qué probabilidades hay de que una lesión quística indeterminada se torne maligna a largo plazo? En este estudio retrospectivo, a priori muy bien diseñado, se desarrolla un sencillo esquema con unas conclusiones estadísticamente sólidas sobre el diagnóstico y el posterior manejo de las lesiones quísticas de mediastino anterior. 

Resumen:

Las lesiones quísticas del mediastino anterior, muchas veces detectadas de forma incidental, son cada vez más frecuentes en la práctica clínica y el screening radiológico del cáncer. La lesión más prevalente es el quiste tímico, sin embargo, su caracterización a través de TC  a veces resulta desafiante, ya que comparte características con otras entidades como son el pequeño tamaño, forma ovoidea y unos valores de atenuación mayores a las 20 UH. En estos casos la RM juega un importante papel en la distinción de lesiones quísticas y sólidas o indeterminadas por TC que además no son accesibles para  biopsia percutánea. De esta manera, podrían evitarse timectomías innecesarias gracias a la RM. 

En este estudio descriptivo retrospectivo multicéntrico (dos centros) se recogieron 376 casos de lesiones quísticas de mediastino anterior de los cuales se excluyeron 172 (por ser tumores sólidos: incluyendo timomas, hiperplasia tímica y secuencias RM de escasa calidad técnica). 

Se realizaron secuencias de RM en el plano axial potenciadas en T2 con supresión grasa, en plano axial sin y con contraste potenciadas en T1 con supresión grasa y secuencias DWI con mapas ADC

De los 204 casos incluidos, 186 fueron catalogados como probables quistes por RM y 18 fueron considerados como indeterminados. 

Los criterios para etiquetar como probables quistes fueron:

  • Ausencia de engrosamiento excéntrico de la pared o realce nodular de la pared de la lesión. 
  • Ausencia de  restricción a la difusión. 
  • Hiperintensidad de señal en secuencias potenciadas en T2. 

En el caso de no cumplir alguna de las condiciones mencionadas, pasarían a ser catalogados como indeterminados. El signo más prevalente para la consideración como quiste indeterminado fue el engrosamiento excéntrico y el realce nodular de pared. También se empleó una escala de 3 puntos de probabilidad (alta, intermedia y baja). 

De los 204 casos, 186 fueron considerados como probables quistes (91.2%) mientras que sólo 18 (8.8%) fueron catalogados como indeterminados. La media de tamaño de las lesiones fue de 24 mm (con un rango entre 7 y 113 mm), y se siguieron durante una media de 1.9 años (rango 0 – 12.3 años)  para las lesiones probables quistes frente a 0.3 años para los quistes indeterminados.  

El intervalo de seguimiento entre RMs fue de 6 meses pudiendo quedar a criterio del facultativo clínico un seguimiento cada 3 meses. 

De los 186 probables quistes, 19 casos fueron sometidos a cirugía por aumento del tamaño de las lesiones en el tiempo (aumento de más de 2.5 mm), y en todos los casos el resultado histológico fue positivo para quiste tímico. 

En el caso de las 18 lesiones indeterminadas, 8 fueron sometidas a resección quirúrgica con resultados histológicos positivos para quiste tímico (n=4), timoma (n=3) y teratoma maduro (n=1). 

Se concluyó que la RM es una prueba válida para la valoración de las lesiones quísticas del mediastino anterior pudiendo evitar cirugías innecesarias. Además, en las lesiones catalogadas como probables quistes, serían innecesarios los controles posteriores. 

Valoración personal:

Un artículo corto sobre un estudio muy bien diseñado, de una elevada n de casos seguidos y con unas conclusiones muy prácticas y aplicables. Lo mejor de este artículo ha sido uno de sus gráficos, que sintetiza a la perfección casi el texto al completo

Ha habido apartados que costaba algo más entender cómo el tiempo total de seguimiento para cada tipo de lesión o el intervalo entre controles, cuya variabilidad podría ser una limitación. Además, si bien los test estadísticos para los casos de quistes probables estaban claros al tratarse de n elevadas, no se pudieron sacar equivalentes conclusiones de los quistes indeterminados ya que la n era de 18. 

Aparte de las limitaciones mencionadas por los autores, como que muchos de los seguimientos se realizaron mediante TC; quizás su principal punto débil es el poco hincapié que se hace respecto a uno de los criterios de exclusión, que era la obtención de al menos una secuencia de RM de escasa calidad técnica, lo cual, por desgracia, es mucho más habitual de lo que pudiera parecer y por tanto, podría disminuir la validez externa de este estudio.

Saray Rodríguez Pérez

Hospital Universitario de Gran Canaria Dr Negrín, R1

sarayrp43@gmail.com

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Publicado en Insights into Imaging

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