“Si la vida fuera tan fuerte que le arrastrara a uno, el pensar sería una maravilla, algo como para el caminante detenerse y sentarse a la sombra de un árbol, algo como penetrar en un oasis de paz”
PÍO BAROJA, El árbol de la ciencia.
Estimados lectores y miembros del Club Bibliográfico SERAM:
Con la publicación de este número estrenamos el otoño. Un año más los árboles se visten de amarillo, y de rojo, y de marrón. Y finalmente se desprenden de la frondosa vestimenta que durante todo un año lucieron con vanidad. Y lo hacen orgullosos, sabiendo que con ello dan lugar a una más nueva, más verde, más vivaz.
Tal vez así viva también el árbol de la ciencia: dejando atrás un postulado, una hipótesis, una teoría, otrora esplendorosa, para acoger a otra llena de virtudes y promesas. Y aun con ello es siempre el mismo, con las mismas raíces y vástago de la misma semilla: la búsqueda de la verdad. Y es que,
“Ni Dios puede dar ni el hombre recibir nada más excelente que la verdad”
(PLUTARCO, De Iside I 315c).
Damos una calurosa bienvenida a todos los compañeros que hacen este mes su primera contribución al Club, en un número, naturalmente, repleto de artículos de inestimable interés y rabiosa actualidad: desde revisiones hasta artículos originales, desde radiología torácica hasta inteligencia artificial. Y, por supuesto, animamos a todos nuestros lectores a dar un paso adelante y animarse a participar en el Club. No se arrepentirán.
Un otoño más. Un anillo más en el árbol de la ciencia.
Un afectuoso saludo y feliz otoño.
Disfruten del número.
Mikel Isla Jover
Coordinador editorial del Club Bibliográfico SERAM
Hospital Universitario de Cruces, Barakaldo. R4.
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