¿Cómo leen y utilizan los médicos no radiólogos los informes de Radiología? Encuesta nacional francesa.

Artículo original: Kassab Y, Bailly M, Brabant S, Oppenheim C, Bernard-Tessier A, Stolowy N, Salaün H, Dejobert M, Lemoine T, Begon M, Boulouis G, Cottier J-P, Lauvin M-A, Daurel H, Piton A-L, Khanna RKK, Metrard G, Cohen C. How do non-radiologist physicians read and use the radiology report? A French national survey. Insights Imaging. 2026; 17:222.

DOI: https://doi.org/10.1186/s13244-026-02387-1

Sociedad: European Society of Radiology (@myESR)

Palabras clave: informe radiológico, médicos no radiólogos, imágenes clave, informes preliminares, error médico, comunicación clínica.

Abreviaturas y acrónimos utilizados: KI (key images, imágenes clave), RR (radiology report, informe radiológico), TNM (tumor-node-metastasis, tumor-ganglios-metástasis).

Línea editorial del número: Insights into Imaging (FI 5,6 en 2025) es una revista de acceso abierto de la European Society of Radiology (ESR) que publica artículos originales, revisiones y trabajos educativos relacionados con la imagen médica, la comunicación radiológica, la innovación tecnológica y la mejora de la práctica clínica. El artículo analizado corresponde al volumen 17, artículo 222, publicado en 2026.

Motivos para la selección: el informe radiológico constituye uno de los principales medios de comunicación entre el radiólogo y el resto del equipo clínico, pero existe poca información sobre cómo se lee y se utiliza realmente en la práctica diaria. Conocer qué partes del informe consultan los médicos, cómo incorporan la conclusión a la historia clínica y qué valor conceden a las imágenes clave puede ayudar a mejorar la calidad y la utilidad de nuestros informes. Además, el trabajo aborda una cuestión especialmente relevante para la seguridad del paciente: la posible relación entre una lectura incompleta del informe y la aparición de errores médicos.

Resumen:

El objetivo del estudio fue analizar los hábitos de lectura de los informes radiológicos por parte de médicos no radiólogos y conocer sus expectativas respecto a estos informes, con especial atención a los estudios de TC y RM. Los autores diseñaron una encuesta nacional para evaluar qué secciones del informe se leen, qué importancia se concede a las imágenes clave y cómo se utiliza la información radiológica en la toma de decisiones clínicas y en la historia médica.

Se realizó una encuesta transversal, multicéntrica y prospectiva en Francia mediante un cuestionario anónimo de 20 preguntas. El cuestionario se distribuyó entre julio de 2023 y febrero de 2024 a través de listas de correo institucionales, redes hospitalarias y un grupo de redes sociales. Se contactó con 16 983 médicos de distintas especialidades y se obtuvieron 1253 respuestas, lo que correspondió a una tasa de respuesta del 7,4%. El 58% de los participantes eran mujeres, el 71% tenía entre 20 y 34 años, el 53,4% eran médicos júnior y el 85% pertenecía a especialidades médicas.

En cuanto a los hábitos de lectura, el 60,3% de los participantes declaró leer habitualmente el informe completo o los hallazgos en función de la conclusión. El 17,4% leía exclusivamente la conclusión y el 9,9% revisaba solamente las imágenes. La conclusión fue la sección considerada más importante: el 81% de los encuestados afirmó leerla siempre. Los hallazgos fueron considerados importantes con menor frecuencia, mientras que el protocolo técnico recibió una atención limitada. El nombre del radiólogo era leído siempre por el 20,4% de los participantes.

Respecto a los informes preliminares realizados por residentes, el 49,3% de los médicos los leía y los tenía en cuenta mientras esperaba la validación de un radiólogo sénior. Un 34,1% utilizaba el informe preliminar, pero contactaba con el residente si tenía dudas, y el 14,8% lo consideraba directamente como la versión definitiva. Solo el 1,7% prefería no utilizarlo hasta disponer de la validación final.

Las imágenes clave fueron valoradas positivamente. La puntuación media de importancia fue de 3,70 sobre 5. El 38,2% afirmó estar totalmente de acuerdo en que ayudaban a comprender el informe y el 24,5% consideró que mejoraban su percepción de la calidad del mismo. Además, el 31,6% estaba de acuerdo y el 28,9% totalmente de acuerdo en que las imágenes clave reforzaban su confianza en la conclusión del radiólogo. El 63,3% apoyaba su inclusión sistemática en los informes.

La confianza media en las hipótesis diagnósticas del radiólogo fue de 3,99 sobre 5. La mayoría de los médicos seguía las recomendaciones de realizar pruebas de imagen adicionales: el 64,6% lo hacía con frecuencia y el 21,8% siempre. En relación con las recomendaciones sobre manejo clínico, el 65,6% las consideraba un valor añadido, mientras que el 21,2% opinaba que estas recomendaciones quedaban fuera del papel del radiólogo.

En la historia clínica, el 55,7% de los participantes copiaba literalmente la conclusión del informe, mientras que el 39,5% la reformulaba o acortaba. El 4,8% no tenía en cuenta la conclusión. Aproximadamente el 7% reconoció haber cometido algún error médico atribuido a no leer cuidadosamente un informe radiológico, y el 38,8% no estaba seguro de si le había ocurrido.

En situaciones potencialmente mortales, el 50% revisaba directamente las imágenes junto con el radiólogo antes de decidir, el 18,5% contactaba directamente con el especialista responsable y el 4,4% esperaba al informe radiológico definitivo. Después de la emergencia, el 75,1% revisaba retrospectivamente el informe.

El perfil profesional modificó varios de los resultados. Los cirujanos declararon leer con mayor frecuencia sólo las imágenes, ignorar más el informe y reformular más a menudo la conclusión. También concedieron mayor importancia al nombre del radiólogo y mostraron menor confianza en las hipótesis diagnósticas y en las recomendaciones de pruebas adicionales. Los médicos sénior prestaban más atención al protocolo y al nombre del radiólogo, reformulaban con mayor frecuencia la conclusión y esperaban más a la validación definitiva de los informes preliminares. Los médicos del ámbito académico valoraban más las imágenes clave.

Los autores concluyen que la mayoría de los médicos declara leer el informe completo o, al menos, sus hallazgos y conclusión. Las imágenes clave parecen aportar valor añadido y aumentar la confianza en la conclusión radiológica. Las conclusiones se incorporan con frecuencia a la historia clínica, de forma literal o reformulada, y existe una proporción no despreciable de médicos que refiere errores relacionados con una lectura insuficiente. Por ello, la redacción cuidadosa de la conclusión y la inclusión selectiva de imágenes clave podrían mejorar la utilidad clínica del informe.

Puntos fuertes y débiles del artículo / Valoración personal:

Puntos fuertes:

  • El estudio aborda un aspecto esencial de la práctica radiológica que, pese a su importancia, ha sido menos investigado que las preferencias de los propios radiólogos: cómo leen y utilizan el informe los médicos solicitantes.
  • El tamaño muestral es considerable, con 1253 participantes de múltiples especialidades y 13 instituciones francesas.
  • El cuestionario analiza de forma amplia el proceso de comunicación radiológica, incluyendo hábitos de lectura, importancia de cada sección, informes preliminares, imágenes clave, recomendaciones clínicas, integración en la historia y situaciones de emergencia.
  • Se comparan distintos perfiles profesionales, especialmente médicos frente a cirujanos, profesionales júnior frente a sénior y personal académico frente a no académico.
  • El trabajo ofrece resultados directamente aplicables a la práctica diaria, como la importancia de una conclusión clara, la utilidad de las imágenes clave y la necesidad de minimizar el intervalo entre un informe preliminar y su validación definitiva.

Puntos débiles:

  • La tasa de respuesta fue baja por lo que existe un riesgo importante de sesgo de selección.
  • La distribución geográfica de las respuestas fue desigual, con una elevada concentración en determinadas regiones y una representación limitada de otras zonas de Francia.
  • La muestra estuvo sobrerrepresentada por médicos jóvenes. Esto puede limitar la generalización de los resultados a profesionales con mayor experiencia.
  • El 85% de los participantes pertenecía a especialidades médicas y solo el 15% a especialidades quirúrgicas, por lo que las conclusiones sobre los cirujanos deben interpretarse con cautela.
  • Los resultados se basan en conductas autodeclaradas. Es posible que los participantes sobreestimen la frecuencia con la que leen los informes completos o siguen las recomendaciones radiológicas.
  • El estudio no pudo controlar por completo que algunas respuestas estuvieran influenciadas por otras modalidades de imagen diferentes del TC o la RM.
  • El estudio no evalúa directamente el comportamiento mediante técnicas objetivas. Además, el modo de lectura probablemente dependa del contexto clínico, la urgencia, la carga asistencial y la complejidad del caso.

El informe radiológico es una herramienta de comunicación clínica, no solo para los radiólogos. Debe tener una conclusión clara y proporcionada, una indicación clínica que contextualice el estudio y recomendaciones de pruebas adicionales específicas y justificadas. Las imágenes clave son útiles, pero su uso sistemático debe equilibrarse con el tiempo de selección y el riesgo de falsa seguridad; la IA podría ayudar, pero requiere validación previa. El artículo destaca que hay diferencias importantes entre los perfiles de médicos solicitantes, por lo que el informe debe mantener una estructura consistente que facilite una lectura rápida y establecer circuitos ágiles para comunicar cambios relevantes entre el informe preliminar y el definitivo.

Firma:

Martin Santamaria Boado

Hospital Universitario de Cruces

martinstboado@gmail.com

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Publicado en European Society of Radiology, Revistas

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