La justificación y el marco para que el radiólogo informe directamente al paciente

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Articulo original:

Ian Amber and Autumn Fiester. Communicating Findings: A Justification and Framework for Direct Radiologic Disclosure to Patients. American Journal of Roentgenology 2013 200:3, 586-591

Palabras clave:

Resumen y valoracion:

Que el radiólogo informe directamente al paciente es un tema controvertido. Existe un modelo de comunicación que sugiere limitar la divulgación sólo a los hallazgos normales. Sin embargo, el artículo sostiene que la divulgación de los hallazgos radiológicos directamente del radiólogo al paciente está justificado sean cuales sean los resultados de la exploración.

Una vez la relación médico-paciente se ha establecido, el artículo mantiene que está moralmente justificado que sea el radiólogo quien informe directamente a sus pacientes. Aun así, reconoce que es controvertido, refiriéndose a que generalmente los clínicos prefieren ser ellos los que comuniques los resultados a los pacientes y que  muchos radiólogos se muestran poco entusiasmados en informar directamente, ya por la presión de los médicos referentes como por la falta de entrenamiento en dar malas noticias. Sin embargo, otros radiólogos lo ven como una obligación fundamental en su práctica clínica.

A pesar de que el grupo de los médicos está divido, el grupo de los pacientes  quiere saber sus hallazgos diagnósticos, y los datos que lo respaldan son abrumadores. Un estudio en pacientes en un hospital de tercer nivel en Estados Unidos desveló que el 87% de los pacientes querían conocer sus hallazgos diagnósticos lo antes posible, independientemente de su gravedad. Un estudio posterior, realizado en pacientes que se hacían estudios de imagen de forma ambulante, el 45% pidió ser informado de los hallazgos, mientras que sólo el 7% de los pacientes prefería que se le informara sólo si fuera el paciente quien lo solicitara. El artículo en este punto abre la horquilla (o se tira de la moto) interpretando que el porcentaje que no solicita lo contrario, en realidad lo desea, por lo que interpreta un incremento en el porcentaje de pacientes que desean ser informados. Y si esto es cierto, el porcentaje del 93% es muy significativo.

El artículo hace referencia a la escala móvil de confort que existe en el momento de informar a los pacientes, es decir, existe una mayor zona de confort, tanto para el clínico como para el radiólogo, en divulgar en función de la gravedad de los hallazgos. Pero incide de forma muy enérgica en que es un grave error limitar la información que da el radiólogo sólo a las buenas noticas. A menudo los pacientes preguntan por los resultados de la prueba, y muy pocas veces reciben esta información. El artículo insiste en que la espera de los resultados es una gran productora de ansiedad y que puede llegar a ser paralizante psicológica y emocionalmente. Cita que muchos pacientes, afirman que es mucho peor la espera de los resultados y no conocer el diagnóstico, que conocer el diagnóstico aun cuando este es grave.

Frente a los débiles argumentos para no dar malas noticas los vacía de razón en pocas líneas. El artículo desmonta de forma implacable el mito de: “Si se da una mala noticia, el paciente requerirá información sobre el tratamiento y el pronóstico de que el radiólogo no tiene”. Explicando que en muchas ocasiones, el médico que informa al paciente, es su médico de atención primaria, que al igual que el radiólogo no tiene el conocimiento especializado acerca del tratamiento o el pronóstico y que siempre será necesario una derivación a un servicio especializado. Y sobre otro de los débiles argumentos como que “Emocionalmente es más fácil para los pacientes recibir malas noticias de un médico que tiene una relación establecida y de larga duración con el paciente.” El artículo lo rebate explicando que esta afirmación se remonta a un pasado idílico en el que el paciente era atendido durante décadas por su mismo médico de cabecera, mientras que ahora, es frecuente que el paciente ni siquiera disponga de un médico de cabecera, o que este cambie con cierta frecuencia dependiendo de varios factores.

Y pone en entre dicho si es apropiado que las  malas noticias las de un médico en concreto: Las malas noticias son malas noticias (las de quien las de).

Amad Abu-Suboh Abadia

amadabadia@gmail.com

R4 Complexo Hospitalario Universitario de Ourense

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Publicado en American Journal of Roentgenology
5 comments on “La justificación y el marco para que el radiólogo informe directamente al paciente
  1. Miriam Hernández dice:

    Me gusto su artículo

  2. Gracias, te animo a leer el original, esta francamente bien.

  3. Es un buen artículo.

    Creo que tb habría que considerar:
    1. El médico referente es de tu hospital? Si fuera así, yo le llamaría antes de decir nada.
    2. No hay que olvidar que la Radiología es una prueba COMPLEMENTARIA (cada vez más diagnóstica y definitiva) y que la Clínica manda.
    3. El médico referente es tu “cliente”. No es recomendable llevarle la contraria.
    4. Es importante y obligatorio comentar hallazgos urgentes para tomar decisiones rápidas (p.e. trombosis portal. Aneurismas….). Hay que hacer lo posible para comentárselo al médico referente. Los hospitales deberían tener protocolos de aviso entre Radiología – Médico Referente. He vivido personalmente (como perito) un juicio en relación con este punto.
    5. Se puede informar al paciente pero reservando un “lo mejor es que lo valore globalmente su médico porque tiene más información que yo”.
    6. Aunque suene duro, tb es importante saber si el paciente ya ha pagado la prueba porque hay muchos a los que les comentas los hallazgos y, ni recogen el informe, ni pagan la prueba.

    Un saludo y gracias por el artículo. Da que pensar…

  4. Uno dice:

    2. No hay que olvidar que la Radiología es una prueba COMPLEMENTARIA (cada vez más diagnóstica y definitiva) y que la Clínica manda. => Esto es una visión absolutamente tradicional de la Medicina. La religión fue también tradicional durante siglos hasta que la ciencia empezó a explicar muchas cosas. Por desgracia, la clínica ya hace décadas que tocó su techo de sensibilidad y especificidad. A partir de ahí, con cada nuevo avance tecnológico, pierde en favor en de la Imagen. Pongamos un ejemplo, una clínica inespecífica de “dolor abdominal agudo” versus una imagen inequívoca de apendicitis por TC. ¿Por qué manda la primera sobre la segunda? Porque se ha definido en la comunidad médica así de facto, basándose en criterios tradicionales y de luchas de poder. La realidad, aunque a muchos les haga supurar bilis, es que la Imagen no tiene techo, porque va ligada a los avances tecnológicos, para los cuales no se les conoce límite (no sé puede afirmar que los avances tecnológicos tengan un “límite”) y que, más bien son la excepción a la regla los casos en los cuales la clínica es patognonómica, siendo la norma al inespecificidad. Una inespecificidad que es una barrera de difícil sorteo. La Imagen también lo tiene, cierto, pero puede evolucionar tecnológicamente para sortearlo. Así que me río yo de eso de “COMPLEMENTARIO”. Puro status quo que ya se ha sorteado ampliamente en muchas áreas y que más lo será de aquí la año 3000.

  5. Uno dice:

    Eso por no hablar de las situaciones en las cuales “no hay clínica”. ¿Qué clínica hay en un programa de cribado de cáncer de mama poblacional? ¿Qué complementariedad hay ahí con la clínica? Quien dice eso, dice el diagnóstico de un hipernefroma incidental o un nóduo pulmona asintomático. Lo dicho, puro status quo tradicional.

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